Enfermedades renales: señales de alerta, causas y cómo prevenirlas
Las enfermedades renales pueden avanzar sin síntomas durante años. Conozca sus señales de alerta, principales causas y cómo prevenirlas.

Las enfermedades renales representan un importante desafío para la salud pública, debido a que pueden avanzar silenciosamente durante años sin producir síntomas evidentes. Los riñones cumplen funciones esenciales para el organismo, como filtrar los desechos de la sangre, eliminar el exceso de líquidos, regular la presión arterial y mantener el equilibrio de minerales. Cuando estos órganos pierden su capacidad de funcionamiento, la salud puede verse comprometida y aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares y otras afecciones.
¿Qué son las enfermedades renales y cuáles son las más frecuentes?
Las enfermedades renales son trastornos que afectan la estructura o el funcionamiento de los riñones. Una de las más comunes es la enfermedad renal crónica (ERC), una condición en la que estos órganos pierden progresivamente su capacidad para filtrar la sangre durante un periodo prolongado. También se encuentran los cálculos renales, las infecciones urinarias que comprometen los riñones, la nefritis y la lesión renal aguda, que aparece cuando la función renal disminuye de manera repentina.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la diabetes y la hipertensión arterial, dos enfermedades que pueden dañar los pequeños vasos sanguíneos de los riñones. También influyen los antecedentes familiares, la obesidad, el tabaquismo, las enfermedades cardiovasculares y el uso frecuente o inadecuado de determinados medicamentos, especialmente algunos antiinflamatorios. La edad también puede aumentar la probabilidad de desarrollar problemas renales.
Síntomas que pueden advertir un problema en los riñones
Uno de los mayores riesgos de las enfermedades renales es que, especialmente en sus primeras etapas, pueden no presentar síntomas. A medida que el daño avanza, pueden aparecer señales como cansancio persistente, hinchazón en los pies, tobillos o rostro, cambios en la frecuencia de la orina, espuma en esta, presencia de sangre, calambres musculares, pérdida del apetito y dificultades para dormir.
Sin embargo, estos síntomas no siempre significan que exista una enfermedad renal, pues también pueden estar relacionados con otras condiciones. Por esta razón, los especialistas recomiendan no esperar a que aparezcan molestias para evaluar la salud de los riñones, especialmente cuando existen factores de riesgo. Los análisis de sangre para medir la creatinina y estimar la tasa de filtración glomerular, junto con los exámenes de orina para detectar albúmina, permiten identificar alteraciones incluso antes de que se manifiesten clínicamente.
¿Cómo prevenir las enfermedades renales y proteger los riñones?
La prevención comienza con el control de las enfermedades que pueden afectar estos órganos. Mantener la presión arterial y los niveles de glucosa dentro de rangos saludables, realizar actividad física regularmente, conservar un peso adecuado y llevar una alimentación equilibrada son medidas fundamentales. También es importante moderar el consumo de sal, evitar el tabaquismo y no automedicarse, especialmente con analgésicos y antiinflamatorios que pueden afectar la función renal cuando se utilizan de manera frecuente o inadecuada.
El tratamiento depende del tipo de enfermedad y del grado de afectación de los riñones. En algunos casos, los medicamentos y los cambios en el estilo de vida permiten controlar la condición y retrasar su progresión. Cuando existe una insuficiencia renal avanzada, pueden ser necesarios procedimientos como la diálisis o un trasplante. Por eso, los especialistas insisten en la importancia de los controles médicos periódicos, particularmente en personas con diabetes, hipertensión o antecedentes familiares de enfermedad renal.
Fuente: Organizacion Mundial de la Salud OMS, Organizacion Panamericana de la Salud OPS.




