El riesgo que enfrentan las aves migratorias con los parques eólicos de La Guajira
Una investigación científica identificó que entre el 66,2 % y el 85 % de las especies de aves migratorias estudiadas vuelan a alturas

Una investigación científica identificó que entre el 66,2 % y el 85 % de las especies de aves migratorias estudiadas vuelan a alturas que coinciden con el área de giro de las turbinas de los proyectos eólicos previstos en La Guajira. Los investigadores proponen medidas para reducir el riesgo de colisiones sin frenar la transición energética.
La Guajira, Colombia. La expansión de la energía eólica en el norte de Colombia plantea un desafío ambiental: proteger a las miles de aves migratorias que llegan cada año a La Guajira en busca de alimento y refugio, mientras avanzan los proyectos destinados a aprovechar el potencial de los vientos de la región.
Una investigación liderada por especialistas de la organización Selva, dedicada a la conservación de la biodiversidad, analizó la presencia de aves migratorias en el departamento y evaluó los posibles riesgos asociados a 16 parques eólicos proyectados en el territorio.
Los resultados advierten sobre una coincidencia entre las alturas de vuelo de estas especies y el espacio ocupado por las aspas de los aerogeneradores, una situación que podría aumentar la probabilidad de colisiones durante determinadas épocas del año.
¿Por qué La Guajira es importante para las aves migratorias?
Aunque gran parte del departamento está conformada por zonas áridas, La Guajira también cuenta con ecosistemas como el bosque seco tropical y áreas naturales de importancia ecológica.
Entre septiembre y octubre, miles de aves procedentes de Norteamérica llegan a esta región durante la migración boreal. En este periodo, las lluvias favorecen el crecimiento de la vegetación y la aparición de insectos, lo que incrementa la disponibilidad de alimento.
De acuerdo con la investigación, las aves no utilizan La Guajira únicamente como un lugar de paso. Muchas descienden para alimentarse y descansar durante varias noches antes de continuar su recorrido.
Durante el trabajo de campo, los investigadores registraron 57 especies migratorias. En un censo detallado de 39 de ellas contabilizaron cerca de 19.700 individuos, lo que evidencia la importancia del territorio como zona de descanso y alimentación.
El riesgo de colisión con las turbinas eólicas
Uno de los principales hallazgos del estudio es que las alturas a las que vuelan las aves se superponen con el espacio que ocupan las aspas de los aerogeneradores previstos para La Guajira.
El análisis encontró que entre el 66,2 % y el 85 % de las especies estudiadas vuelan dentro de ese rango de altura, dependiendo del modelo de turbina considerado.
Entre los proyectos que presentan mayor coincidencia se encuentran Windpeshi e Ipapure, cuyas turbinas alcanzarían aproximadamente 186 metros de altura. En estos casos, el punto más bajo del giro de las aspas estaría entre 22 y 24 metros sobre el suelo.
Por su parte, los proyectos Acacia II y Camelias presentan un porcentaje menor de superposición, del 66,2 %, debido a las características y dimensiones de sus aerogeneradores.
Los investigadores advierten que las condiciones meteorológicas también influyen en la altura de vuelo. Durante determinadas circunstancias, algunas aves pueden volar más cerca del suelo, lo que modifica su exposición a las turbinas.
¿Cuándo existe mayor presencia de aves en La Guajira?
La investigación identificó dos periodos relevantes para la migración: uno de actividad moderada a alta hacia finales de septiembre y otro de mayor intensidad durante octubre.
Entre las fechas destacadas se encuentran los días del 26 de septiembre al 3 de octubre y del 13 al 20 de octubre, cuando aumenta la presencia de aves migratorias en el territorio.
Esta información es importante para la planificación de los proyectos, ya que permite identificar los momentos en los que sería necesario intensificar el monitoreo y adoptar medidas preventivas.
Los especialistas también señalan que los estudios ambientales deben considerar los periodos de migración y no limitar las observaciones a temporadas en las que la presencia de estas especies sea menor.




