El rescate que tardó 40 años: el animal que Estados Unidos salvó de la extinción
El animal del titular es el hurón de patas negras (Mustela nigripes), un pequeño mamífero carnívoro de Norteamérica que protagonizó uno de los rescates de fauna

La historia se desarrolló en varias etapas.
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1979: se creyó extinto. Tras desaparecer la última población conocida en cautiverio, la especie fue considerada perdida.
1981: el hallazgo inesperado. Un perro de rancho llamado Shep llevó a casa un hurón muerto cerca de Meeteetse, Wyoming. La investigación reveló que todavía sobrevivía una pequeña colonia.
1985-1987: el rescate decisivo. Las enfermedades diezmaron a los animales. Finalmente, los especialistas capturaron los últimos ejemplares conocidos: apenas 18 hurones, con los que comenzó un programa de reproducción en cautiverio.
2016: el regreso a la naturaleza. Después de décadas de trabajo, se liberaron 35 hurones en la misma zona donde habían sido redescubiertos.
2026: una nueva alarma. Los monitoreos nocturnos de agosto no detectaron ninguno en el área de reintroducción de Meeteetse.
¿Qué provocó esta nueva crisis?
1. La peste selvática
Esta enfermedad, transmitida principalmente por pulgas infectadas, afecta a los perritos de la pradera y también puede acabar con los hurones.
2. La sequía y la falta de alimento
Los hurones dependen de los perritos de la pradera para alimentarse y refugiarse en sus madrigueras. Cuando disminuyen estos roedores, también cae la población de sus depredadores.
La situación es especialmente preocupante porque, tras los brotes de peste y la sequía, la superficie de colonias activas de perritos de la pradera en la zona se redujo considerablemente. Por eso, las autoridades desviaron diez hurones que iban a ser liberados allí hacia otra región de Wyoming, llamada Shirley Basin.
¿Todavía hay esperanza?
Sí. No encontrar ejemplares durante los relevamientos no demuestra que todos hayan muerto. Además, el programa de conservación continúa en otros lugares, donde existen poblaciones reintroducidas.
Los responsables del proyecto esperan que las colonias de perritos de la pradera se recuperen lo suficiente para considerar nuevas liberaciones en Meeteetse en 2027. También se aplican tratamientos para controlar las pulgas y reducir el riesgo de nuevos brotes de peste.
La gran lección de esta historia es que salvar una especie no consiste únicamente en evitar su extinción: también hay que recuperar y mantener el ecosistema del que depende. Cuarenta años de reproducción en cautiverio, investigación y reintroducciones pueden verse amenazados si desaparecen su alimento y su hábitat.




