El oncólogo que aplicó quimioterapias falsas para facturar millones seguirá en prisión
Farid Fata, oncólogo que administró quimioterapia innecesaria a 553 pacientes sanos para cobrar los tratamientos, seguirá encarcelado tras negarle la libertad

El caso de Farid Fata, un reconocido médico oncólogo y propietario de la red de clínicas Michigan Hematology Oncology en Estados Unidos, sigue generando indignación internacional por ser uno de los fraudes médicos más atroces de la historia reciente. El especialista engañó de manera sistemática a personas completamente sanas diagnosticándoles casos inexistentes de cáncer para someterlas a agresivos tratamientos.
De acuerdo con las investigaciones adelantadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), el profesional de la salud aplicó quimioterapias innecesarias a más de 553 pacientes con el único propósito de lucrarse. Entre los años 2009 y 2013, Fata facturó la suma de 34,7 millones de dólares al programa público Medicare y a diversas compañías aseguradoras por tratamientos que destruyeron el cuerpo de personas sanas.
El engaño masivo salió a la luz pública gracias al accidente de una de sus víctimas, quien tras sufrir una fractura de pierna por el debilitamiento de su primera sesión de quimioterapia fue atendida en un hospital. Allí, otro médico examinó detenidamente sus historias clínicas y confirmó que la paciente jamás había padecido cáncer, lo que motivó una alerta inmediata y la posterior intervención de las autoridades federales.
En el año 2014, el oncólogo se declaró culpable de trece cargos relacionados con fraude a la salud, lavado de dinero y recepción de sobornos, admitiendo ante el juez que administró medicamentos sabiendo que eran médicamente innecesarios. Posteriormente, en 2015, la justicia federal lo condenó a 45 años de cárcel y le ordenó restituir 17,6 millones de dólares a las víctimas golpeadas por las secuelas.
En los últimos años, Fata solicitó formalmente la libertad compasiva argumentando problemas personales de salud, petición que fue denegada rotundamente por el juez a cargo ante la firme oposición de las víctimas y sus familias. Con esta determinación, el sistema judicial estadounidense ratifica que el exmédico deberá continuar tras las rejas cumpliendo la condena por sus acciones.




