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El océano tiene zonas donde casi no hay oxígeno y los científicos investigan qué ocurre

Las zonas con poco oxígeno del océano preocupan a los científicos por sus efectos sobre la vida marina y el equilibrio de los ecosistemas.

Por Maria Camila Rivera AlarconRedacción EXTRA
⏱ 5 min de lectura
El océano tiene zonas donde casi no hay oxígeno y los científicos investigan qué ocurre
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Bajo la superficie marina existe un problema invisible

Los océanos albergan regiones donde el oxígeno disuelto alcanza niveles extremadamente bajos. Estas áreas dificultan la supervivencia de numerosos organismos y pueden transformar comunidades marinas enteras.

Los científicos conocen estos lugares como zonas de mínimo oxígeno. Cuando la concentración desciende demasiado, muchos animales deben desplazarse, reducir su actividad o enfrentarse a condiciones que amenazan su supervivencia.

El fenómeno no siempre resulta visible desde la superficie. Mientras las olas continúan su movimiento habitual, debajo del agua pueden desarrollarse cambios importantes para la vida marina.

¿Por qué algunas regiones del océano pierden oxígeno?

El oxígeno llega al agua marina principalmente mediante el intercambio con la atmósfera y la fotosíntesis de organismos como el fitoplancton.

Las corrientes también transportan agua oxigenada entre distintas regiones. Sin embargo, algunos factores naturales dificultan la renovación del oxígeno en determinadas profundidades.

En aguas con poca circulación, los microorganismos descomponen restos de organismos y consumen oxígeno durante ese proceso. Si el consumo supera el suministro, la concentración puede disminuir considerablemente.

La temperatura también influye. El agua más caliente puede retener menos oxígeno disuelto que el agua fría en condiciones comparables.

Además, el calentamiento oceánico puede intensificar la estratificación en ciertas regiones. Este fenómeno dificulta la mezcla entre capas de agua y puede limitar el transporte de oxígeno hacia las profundidades.

¿Qué ocurre cuando los animales marinos encuentran estas zonas?

Las consecuencias dependen de la especie, la profundidad y la concentración de oxígeno disponible.

Algunos peces y crustáceos pueden abandonar las áreas afectadas para buscar condiciones más favorables. Otros organismos tienen una tolerancia limitada y pueden experimentar dificultades para respirar.

Cuando los animales se concentran en espacios con mejores condiciones, aumenta la competencia por alimento y refugio. Estos desplazamientos también pueden modificar las relaciones entre depredadores y presas.

Las especies que viven permanentemente en el fondo marino enfrentan desafíos particulares. Su capacidad para escapar depende de su movilidad y de las características del hábitat.

Si las condiciones se deterioran de manera intensa, pueden producirse pérdidas de biodiversidad y alteraciones en las comunidades que habitan esas regiones.

El cambio climático puede agravar el problema

El calentamiento global representa una preocupación adicional para los científicos que estudian el oxígeno oceánico.

A medida que aumenta la temperatura del agua, disminuye la cantidad de oxígeno que puede disolverse en ella. Al mismo tiempo, los cambios en la circulación pueden alterar su distribución.

Sin embargo, la evolución de cada región depende de varios factores. Las corrientes, la productividad biológica y los procesos locales influyen en la intensidad del fenómeno.

La contaminación por nutrientes también puede contribuir a la pérdida de oxígeno en zonas costeras. Cuando llegan cantidades excesivas de fertilizantes o aguas residuales, pueden proliferar las algas.

Después, la descomposición de esa materia orgánica consume oxígeno. En determinadas circunstancias, este proceso provoca episodios de hipoxia que afectan a peces y otros organismos.

Por eso, los investigadores distinguen entre las zonas de mínimo oxígeno que se desarrollan naturalmente y los episodios de agotamiento asociados con actividades humanas.

¿Dónde se encuentran estas regiones?

Las zonas de mínimo oxígeno aparecen en distintas partes del planeta. Algunas se desarrollan en las profundidades de grandes cuencas oceánicas, mientras otras afectan áreas costeras.

El océano Pacífico oriental alberga importantes regiones con concentraciones reducidas de oxígeno. También existen zonas de este tipo en sectores del océano Índico y del Atlántico.

Las áreas costeras pueden experimentar problemas especialmente graves cuando la contaminación y las condiciones meteorológicas favorecen el agotamiento del oxígeno.

No todas estas regiones permanecen iguales durante todo el año. Algunas cambian con las estaciones, las corrientes y las condiciones ambientales.

Los investigadores utilizan sensores, boyas, mediciones a bordo de embarcaciones y modelos informáticos para estudiar su evolución.

¿Se pueden recuperar las zonas con poco oxígeno?

Las soluciones dependen de las causas que originan cada episodio.

En zonas costeras afectadas por exceso de nutrientes, reducir las descargas de aguas residuales y controlar la escorrentía agrícola puede ayudar a disminuir el consumo de oxígeno.

También resulta fundamental vigilar la calidad del agua y proteger los ecosistemas que mantienen el equilibrio ambiental.

En las regiones oceánicas profundas, el problema es más complejo. La circulación marina y el calentamiento global influyen en procesos que no pueden corregirse únicamente mediante acciones locales.

Por eso, los científicos combinan la observación oceánica con estrategias de reducción de emisiones y protección de hábitats.

Un problema silencioso que merece mayor atención

El oxígeno disuelto es esencial para gran parte de la vida marina. Sus variaciones pueden afectar la distribución de especies, las cadenas alimentarias y las actividades pesqueras.

Comprender las zonas de mínimo oxígeno permite anticipar cambios y mejorar la gestión de los recursos marinos.

Aunque estos espacios no siempre representan una amenaza inmediata para todo el océano, su expansión o intensificación puede generar consecuencias ecológicas importantes.

La investigación continúa para determinar cómo evolucionarán estas regiones en un planeta cada vez más cálido. Sus resultados ayudarán a comprender mejor uno de los procesos menos visibles que afectan a los ecosistemas marinos.

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