El Niño amenaza con cambiar las condiciones del campo: Nariño necesita anticiparse
Los productores agrícolas y pecuarios deben prestar atención a la disponibilidad de agua, la humedad de los suelos y las variaciones de temperatura.

Antes de que una sequía afecte una cosecha, sus efectos pueden comenzar a sentirse en el suelo que pierde humedad, en la necesidad de ajustar el riego y en la preocupación de los productores que dependen de las lluvias para sostener sus cultivos y actividades pecuarias.
Este es uno de los desafíos que plantea el fenómeno de El Niño para Nariño, un departamento donde la agricultura y la ganadería son fundamentales para la economía regional y el sustento de numerosas familias rurales.
La disminución de las lluvias y el aumento de las temperaturas pueden generar condiciones de estrés hídrico, reducir la disponibilidad de agua y afectar el desarrollo de determinados cultivos. Sin embargo, la magnitud de estos efectos depende de las condiciones climáticas de cada zona, la duración del periodo seco, las características de los sistemas productivos y las medidas de adaptación disponibles.
En Nariño, la diversidad agrícola y pecuaria hace necesario evaluar los riesgos según las particularidades de cada territorio. Los requerimientos de un cultivo de papa en la zona andina son distintos de los de una explotación lechera, una parcela de hortalizas o una actividad piscícola. Por eso, las medidas de prevención deben responder a las necesidades de cada producción y a la disponibilidad local de agua.
En la actividad agrícola, la reducción de la humedad del suelo puede dificultar el crecimiento de las plantas y comprometer el rendimiento de las cosechas. En la ganadería, las dificultades para garantizar agua y alimento suficientes para los animales pueden incrementar los costos de producción y afectar el bienestar del ganado.
Ante este panorama, la información climática y la preparación anticipada son herramientas importantes para reducir la exposición a posibles pérdidas. Consultar los boletines agroclimáticos y los pronósticos oficiales permite identificar las condiciones previstas y evaluar decisiones de manejo con mayor anticipación.
También es recomendable revisar el funcionamiento de los sistemas de riego, hacer un uso eficiente del agua, proteger las fuentes hídricas y considerar prácticas de conservación de la humedad del suelo, de acuerdo con las características de cada cultivo y las recomendaciones técnicas correspondientes.
La prevención no elimina los riesgos asociados a la variabilidad climática, pero puede contribuir a que los productores tomen decisiones oportunas y reduzcan la vulnerabilidad de sus actividades.
Para el campo nariñense, el seguimiento de las condiciones climáticas y la adopción de medidas ajustadas a cada territorio son aspectos esenciales para enfrentar los posibles efectos de El Niño y proteger la producción rural.
Fuente: IDEAM CORPONARIÑO




