El Niño 2026-2027 podría convertirse en uno de los más fuertes de la historia
El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y amenaza con provocar sequías, calor extremo y problemas de agua en Colombia y otras regiones.

El fenómeno de El Niño 2026-2027 continúa fortaleciéndose y los organismos meteorológicos internacionales mantienen la alerta ante la posibilidad de que se convierta en uno de los episodios más intensos registrados desde mediados del siglo XX. En Colombia, el IDEAM confirmó oficialmente la presencia del fenómeno y actualmente estima en 83 % la probabilidad de que mantenga una intensidad fuerte a muy fuerte hasta el primer trimestre de 2027.
Las condiciones del océano Pacífico son uno de los principales factores detrás de la alerta. El IDEAM reportó una anomalía de temperatura superficial de hasta +3,49 °C en el Pacífico, mientras que los indicadores internacionales también muestran un calentamiento excepcional en diferentes sectores del océano. Para NOAA, existe una probabilidad elevada de que el episodio alcance una magnitud comparable o superior a los eventos considerados históricos desde 1950.
La Organización Meteorológica Mundial también ha advertido sobre la evolución del fenómeno. Sus pronósticos indican que El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026, con una probabilidad cercana al 100 % de que las condiciones persistan hasta febrero de 2027. La organización advierte que un episodio de esta magnitud puede modificar significativamente los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.
Para Colombia, uno de los principales riesgos está relacionado con la disponibilidad de agua. Las autoridades anticipan reducciones de las precipitaciones en diferentes regiones, además de posibles disminuciones en los niveles de ríos y embalses. Esto puede generar presión sobre el abastecimiento de agua potable y sobre la generación de energía hidroeléctrica, especialmente si las condiciones secas se prolongan durante varios meses.
El sector agropecuario también permanece bajo vigilancia. Menores lluvias, temperaturas elevadas y cambios en los ciclos climáticos pueden afectar cultivos, disponibilidad de agua para los animales y productividad agrícola. Las consecuencias pueden trasladarse posteriormente a los precios de algunos alimentos si se presentan pérdidas importantes de producción.
Otro riesgo creciente es el de incendios de cobertura vegetal. La combinación de temperaturas altas, vegetación seca y déficit de precipitaciones puede aumentar la facilidad con la que se originan y propagan incendios forestales. El Gobierno colombiano ya ha señalado que este escenario podría afectar ecosistemas, suelos y calidad del aire.
La situación también puede tener efectos sobre la salud pública. Las temperaturas elevadas pueden aumentar el riesgo de golpes de calor, deshidratación y otras afectaciones, especialmente entre adultos mayores, niños y personas que trabajan durante largos periodos al aire libre. A esto se suman posibles problemas relacionados con la calidad del aire en zonas donde aumenten los incendios.
Aunque El Niño suele asociarse con sequía, no significa que desaparezcan completamente las lluvias en Colombia. El comportamiento depende de la región y de la época del año. El IDEAM advierte que durante octubre y noviembre todavía pueden presentarse temporadas lluviosas, aunque el fenómeno puede reducir las precipitaciones respecto de los valores habituales en varias zonas del país.
La dimensión internacional también preocupa. Un El Niño muy fuerte puede modificar los patrones atmosféricos en América, Asia, Oceanía y otras regiones, aumentando el riesgo de sequías, inundaciones y temperaturas extremas dependiendo de la zona. La Organización Meteorológica Mundial advierte que los efectos climáticos pueden prolongarse incluso después de que desaparezcan las condiciones oceánicas características del fenómeno.
En Colombia, las autoridades ya comenzaron a preparar medidas para enfrentar los posibles impactos. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres informó que el país se prepara ante un escenario que podría extenderse hasta 2027 y que podría afectar especialmente el abastecimiento de agua, la agricultura, la energía, la salud y los ecosistemas.
El gran interrogante ahora es hasta dónde llegará la intensidad de El Niño. Los pronósticos actuales muestran un fenómeno excepcionalmente fuerte, pero la intensidad definitiva solo podrá determinarse a medida que avance el episodio y se consoliden los registros oceánicos y atmosféricos.
Por ahora, los expertos coinciden en que la población, los gobiernos locales y los sectores productivos deben prepararse con anticipación. El comportamiento de los próximos meses será determinante para establecer si El Niño 2026-2027 termina entrando en la historia como uno de los eventos climáticos más intensos de las últimas décadas.

Fuente: IDEAM, NOAA y Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismos encargados del seguimiento y las proyecciones internacionales sobre el fenómeno El Niño.




