El incontenible río Guayuriba ocasionó estragos

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La emergencia registrada el domingo dejó afectados a los habitantes y comerciantes de las veredas Guayuriba, La Cuncia Baja y otras zonas rurales.
Carlos Richard Salgado, ciudadano afectado

El hecho no solo afectó a las viviendas y fincas de esta zona rural de la capital del Meta. La vía que comunica a Acacías fue cerrada como prevención, puesto que años anteriores por el desbordamiento del río gran parte de las dichas aguas llegaron hasta la carretera.

Los fuertes cambios de la ola invernal han ocasionado diferentes estragos en el llano, afectando varios hogares y dejando familias vulnerables por los desbordamientos de diferentes ríos a causa de las fuertes precipitaciones en el Meta.

Para este caso el río Guayuriba no fue la excepción y pese a las lluvias continúas, el afluente creció en sobremanera, por lo que su cauce comenzó a rebasar los límites inundando y llevándose consigo parte de la carretera del margen izquierdo de la vía.

Osadía

La incursión del río en la vía generó que algunos ciudadanos se vieran obligados a pasar en motos o a pie por trochas con el lodo hasta las rodillas para cumplir con sus compromisos en Villavicencio y en Acacías.

Los únicos que se atrevieron a pasar fueron algunos motociclistas, a quienes soldados de la Séptima Brigada del Ejército empujaron para atravesar el barro que los cubría en medio de un camino improvisado.

“Veníamos de Granada y la verdad necesitábamos pasar con urgencia a Villavicencio, además cuando nos dimos cuenta del cierre ya era tarde y no podíamos devolvernos”, contó Leydi Juez, con sus zapatos en la mano y mientras veía a su esposo pasar la moto.

Otros no optaron por la traviesa y decidieron dejar lo que tenían que hacer para después. Pero muchos decidieron solo observar cómo pasaban los demás.

Afectados

El que sí quedó con la incertidumbre fue el comerciante Carlos Richard Salgado, propietario de un negocio turístico que tras la furia del río quedó cubierto de agua en un 90 por ciento, según comentó. La piscina desapareció y ahora no sabe qué pasará con los 12 años de trabajo.

Según él, en varias oportunidades avisó a las autoridades sobre la posibilidad de una emergencia, pero nunca prestaron atención.

Cormacarena admitió que en años pasados se había firmado un contrato por 5.385 millones de pesos para controlar la erosión del río Guayuriba, pero "no ha podido darse por las actuales condiciones climáticas, altos niveles y caudales que presenta el río desde el punto de vista técnico, es imposible dar inicio a las obras definitivas", dijo William Marino, coordinador del Grupo de Suelos de la entidad.

La comunidad pide a la alcaldía hacer algo al respecto, alegando que no es la primera vez que el río se desborda por las fuertes lluvias.

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