El drama del abandono de animales domésticos tras el auge de las adopciones
Las fundaciones reportan un alarmante abandono de perros y gatos que fueron adoptados durante la pandemia, saturando los refugios en todo el país.

Las fundaciones reportan un alarmante abandono de perros y gatos que fueron adoptados durante la pandemia, saturando los refugios en todo el país.
El fenómeno de los animales abandonados en las calles de Colombia ha alcanzado niveles críticos. Durante los confinamientos por la pandemia del covid-19, las solicitudes de adopción de perros y gatos se dispararon de manera histórica en el país, impulsadas por la necesidad de compañía de los ciudadanos. Sin embargo, el regreso definitivo a la presencialidad laboral, las crisis económicas familiares y la falta de planeación a largo plazo han provocado un efecto rebote devastador: una ola masiva de abandonos que tiene en jaque al sistema de protección animal.
Las calles de las principales ciudades y las periferias rurales se han llenado de animales desamparados, expuestos a atropellamientos, enfermedades zonóticas y desnutrición. Los directores de diversos refugios y fundaciones independientes señalan que el abandono también se disfraza bajo falsas entregas voluntarias, donde los dueños argumentan repentinas alergias, mudanzas a apartamentos más pequeños o problemas de comportamiento del animal que nunca se molestaron en corregir con educación. Los animales de raza grande y aquellos que superan los cinco años de edad son las principales víctimas de este rechazo.
La falta de políticas públicas eficientes de esterilización masiva y gratuita por parte de las alcaldías locales agrava el problema, permitiendo la reproducción descontrolada de los animales callejeros. Las fundaciones operan con recursos limitados, dependiendo exclusivamente de donaciones ciudadanas para costear alimentación y tratamientos veterinarios de alta complejidad. Los expertos recuerdan que el abandono está tipificado como una forma de maltrato en el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, con sanciones económicas severas, pero la falta de microchips de identificación obligatorios en las mascotas impide rastrear a los dueños irresponsables para aplicarles la ley.
Fuente: google




