El calentamiento global acerca a ecosistemas clave a puntos de no retorno
Johan Rockström alerta sobre los riesgos para los arrecifes de coral, la Amazonía y las corrientes del Atlántico por el avance del calentamiento global.

El calentamiento global está aumentando la presión sobre ecosistemas fundamentales para el equilibrio climático del planeta. Johan Rockström, director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, advirtió el 20 de octubre de 2026 que los arrecifes de coral, la selva amazónica y partes de la circulación oceánica del Atlántico se encuentran entre los sistemas expuestos a riesgos crecientes de cambios potencialmente irreversibles.
La advertencia fue presentada durante la conferencia Reuters Sustainability Europe. Según Rockström, las emisiones persistentes derivadas del uso de combustibles fósiles están acelerando el calentamiento y acercando algunos sistemas naturales a umbrales críticos.
¿Qué son los puntos de no retorno climáticos?
Los puntos de no retorno son umbrales a partir de los cuales un sistema natural puede experimentar transformaciones profundas que resultan difíciles o imposibles de revertir en escalas de tiempo humanas. Estos cambios pueden alterar su funcionamiento y reducir su capacidad para regular el clima, almacenar carbono o sostener la biodiversidad.
Los arrecifes de coral tropicales son especialmente vulnerables al aumento de la temperatura del océano, que provoca episodios de blanqueamiento y puede causar una mortalidad generalizada. Su deterioro también amenaza los hábitats marinos y los medios de vida de las comunidades que dependen de la pesca y el turismo.
En la Amazonía, el aumento de las temperaturas, las sequías y la deforestación pueden debilitar la capacidad del bosque para absorber dióxido de carbono. Si una parte importante de este ecosistema pierde su estructura forestal, las consecuencias podrían extenderse a los ciclos de lluvia y al balance de carbono de la región.
La circulación del Atlántico, otra preocupación científica
Rockström también señaló los riesgos para la circulación de retorno meridional del Atlántico, conocida como AMOC por sus siglas en inglés. Este sistema transporta calor y agua entre distintas regiones oceánicas y contribuye a regular los patrones climáticos de varias partes del mundo.
El calentamiento global y el aporte de agua dulce procedente del deshielo pueden debilitar esta circulación. Una alteración considerable tendría posibles repercusiones sobre las temperaturas regionales, las precipitaciones y los ecosistemas que dependen de esos patrones.
Sin embargo, el momento en que podrían alcanzarse determinados umbrales y la magnitud de sus consecuencias siguen sujetos a incertidumbres científicas. El riesgo de cambios abruptos no significa que todos estos sistemas hayan colapsado ni que exista una fecha confirmada para que ocurra.
Reducir las emisiones sigue siendo fundamental
La advertencia refuerza la importancia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y proteger los ecosistemas que ayudan a regular el clima. La transición hacia fuentes de energía con bajas emisiones, la conservación de los bosques y la protección de los ambientes marinos son medidas relevantes para limitar el calentamiento y disminuir la presión sobre estos sistemas.
El desafío no consiste únicamente en evitar daños ambientales locales. La interconexión entre los océanos, los bosques y la atmósfera implica que la degradación de un sistema puede afectar a otros y amplificar los impactos climáticos. Por ello, prevenir la pérdida de estabilidad de estos ecosistemas constituye una prioridad para la política climática internacional.
Fuente: Reuters — Simon Jessop. · Ver fuente ↗




