Debajo de la alfombra. Colombia es un “un país de cafres”
Colombia es un “un país de cafres” reconoció el presidente Echandía y lo repitió ADELAE porque entre otras vergüenzas, privilegia las opiniones de las ex esposa

Colombia es un “un país de cafres” reconoció el presidente Echandía y
lo repitió ADELAE porque entre otras vergüenzas, privilegia las opiniones de
las ex esposas de un presidente sobre los grandes debates ideopolíticos,
importan más las sábanas palaciegas que un proyecto de país que se modernice,
no solo económica, sino y especialmente, culturalmente como lo exigiera Antonio
Gramsci, porque la cultura y la información se han convertido en elementos
determinantes de la política y el desarrollo. Solo es mirar debajo de la
alfombra de las redes sociales y encontraremos mucha basura, sin necesidad de
bajar a las cloacas de la administración pública y privada generalmente
cómplices en el detrimento del patrimonio común. “Los dineros públicos son
sagrados” advirtió Mockus, pero les resbaló a muchos pseudo izquierdosos que
llegaron al poder desaforados a aprovecharse de los dineros públicos bajo la
consigna del “ahora o nunca”.
Nariño no se escapa: Embargo preventivo de 3 bienes inmuebles del 3
veces alcalde de Ipiales Villota por $240 millones. La misma contraloría
General de la República destapó hallazgos fiscales por $740 millones en la
Udenar en donde al parecer hay nomina paralela (su rectora públicamente destaca
la labor del representante Erick). Otro hallazgo por $14.5 mil millones en las
empresas prestadoras de servicio eléctrico en 3 departamentos entre ellos de
Nariño, CEDENAR que nos recuerda la foto de Erick y Benavides con un líder
sindical de esa entidad en plena campaña electoral. Y la tapa, detienen a la
subdirectora de Comfamiliar por posible desviación de recursos, que
comprometería a otros 43 funcionarios. Ojalá la doctora Olga prenda el
ventilador, porque tiene la memoria histórica de esa empresa que comprometería
a muchos jefes políticos.
Está empresa hace rato viene siendo intervenida por la Superintendencia
de Subsidio Familiar, porque no ha cumplido con sus tareas misionales como la
incidencia en la regulación de precios de mercado con sus supermercados,
droguerías, hotel, zonas recreacionales y EPS a precios cómodos. El mal, haber
sido cuota politiquera.
Lo más grave, no solo es la impunidad de un 95%, sino el silencio
cómplice de la sociedad que se acostumbró a ver pasar la corrupción como algo
normal, lo mismo que la guerra.
¿Qué dicen los
congresistas del Pacto que al parecer tienen velas en este entierro?




