Conductas suicidas preocupan en la Costa Pacífica nariñense
La Defensoría del Pueblo presentó un estudio, que reportó 655 intentos de suicidio y 51 muertes entre 2021 y 2025.

La Defensoría del Pueblo presentó
el informe ‘Buen futuro en el Pacífico colombiano’: estudio sobre trayectorias
de salud mental y conducta suicida de niñas, niños y adolescentes, un documento
que analiza esta problemática desde una perspectiva de derechos humanos y
determinación social.
El estudio, presentado por la
defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, en el marco del Día Mundial de la Salud
Mental, revela que entre 2021 y 2025 se registraron 1.533 intentos de suicidio
entre niñas, niños, adolescentes y jóvenes en las tres subregiones estudiadas.
Periodo analizado
Del total, 453 casos correspondieron
al Chocó, 425 al Pacífico medio y 655 al Pacífico nariñense, siendo esta última
zona la que concentró el mayor número de registros durante el periodo
analizado. A estas cifras se suman 122 muertes por suicidio. De ellas, 39
ocurrieron en Chocó, 32 en el Pacífico medio y 51 en el Pacífico nariñense.
La investigación abarcó todos los
municipios del departamento del Chocó y, en el caso del Pacífico medio y
nariñense, incluyó territorios como Buenaventura, Guapi, Timbiquí, López de
Micay, Magüí, Roberto Payán, Barbacoas, Olaya Herrera, El Charco, Santa
Bárbara, La Tola, Ricaurte, Mosquera, Francisco Pizarro y San Andrés de Tumaco.
El informe advierte que la
conducta suicida no puede entenderse únicamente como un fenómeno clínico o
individual, pues está relacionada con múltiples condiciones sociales y
territoriales que inciden en las posibilidades de las personas para desarrollar
sus proyectos de vida.
Exclusión institucional
En estos territorios, habitados
principalmente por comunidades afrodescendientes e indígenas, persisten
factores como la exclusión institucional, el conflicto armado, la pobreza
multidimensional y las barreras para acceder de manera efectiva a derechos fundamentales.
De acuerdo con la investigación,
estas condiciones pueden afectar las relaciones comunitarias y familiares, las
oportunidades de desarrollo y las posibilidades de construir proyectos de vida
en condiciones dignas.
Durante la presentación del
informe, Iris Marín Ortiz resaltó que hablar de un buen futuro implica
garantizar el ejercicio pleno de los derechos humanos y generar condiciones
para que niñas, niños, adolescentes y jóvenes puedan recuperar la confianza y la
esperanza.
El documento plantea así la
necesidad de fortalecer las respuestas sociales e institucionales frente a la
conducta suicida, teniendo en cuenta las particularidades de cada territorio y
las condiciones que rodean a las comunidades. La Defensoría del Pueblo pone el
énfasis en la prevención, la garantía de derechos y la construcción de entornos
que permitan a niñas, niños, adolescentes y jóvenes encontrar oportunidades y
alternativas para desarrollar sus proyectos de vida.




