Chinchiná lanza el circuito "Del Grano a la Taza" para fomentar el agroturismo en Caldas.
El departamento de Caldas enriquece su portafolio turístico con una propuesta que promete conectar la historia de la caficultura con la ciencia del sabor.

Chinchiná lanza el circuito "Del Grano a la Taza" para revolucionar el agroturismo en Caldas
CHINCHINÁ. El departamento de Caldas enriquece su portafolio turístico con una propuesta que promete conectar la historia de la caficultura con la ciencia del sabor. Cuatro de las haciendas más tradicionales e históricas del municipio de Chinchiná han unido esfuerzos asociativos para dar vida al circuito interactivo "Del Grano a la Taza". Esta ruta agroturística ofrece a los visitantes nacionales y extranjeros una inmersión profunda, didáctica y sensorial en el complejo proceso que se esconde detrás de cada taza de la bebida más famosa de Colombia.
El recorrido rompe con los esquemas de las visitas turísticas tradicionales y pasivas. Los viajeros reciben un canasto típico y se internan en los cafetales para aprender a recolectar manualmente solo los frutos en su estado óptimo de maduración, guiados por recolectores profesionales. Posteriormente, la experiencia se traslada a los antiguos beneficiaderos de las haciendas. Allí se explican los métodos de lavado, el despulpado y los innovadores procesos de fermentación controlada que están posicionando a los cafés especiales de Caldas en los mercados más exigentes de Europa y Asia.
La etapa final de la ruta se desarrolla en laboratorios de catación especializados instalados en las mismas propiedades rurales. Bajo la tutoría de baristas galardonados, los turistas aprenden a identificar los perfiles de taza, descubriendo notas florales, frutales y achocolatadas características del suelo volcánico cercano al Nevado del Ruiz. El proyecto cuenta con el respaldo técnico del Comité de Cafeteros de Caldas y busca generar una fuente alternativa de ingresos para las familias campesinas de la zona. Con el circuito "Del Grano a la Taza", Chinchiná no solo rinde un homenaje vivo al Paisaje Cultural Cafetero, sino que educa al consumidor final para que valore el arduo trabajo del campo colombiano.




