¡CASCO EN EL CODO Y LA CABEZA A LA BUENA DE DIOS!
En las calles, algunos motociclistas prefieren llevar el casco colgado del brazo antes que protegerse la cabeza.

UNA IMPRUDENCIA QUE PUEDE COSTAR LA VIDA
Una caída, un choque o un simple resbalón pueden convertir esa irresponsabilidad en una tragedia.
Una escena que causa preocupación en las vías: motociclistas que llevan el casco en el codo, colgado del brazo o amarrado a la moto, mientras circulan con la cabeza completamente desprotegida. Una práctica que desafía las normas de tránsito y convierte cualquier caída en un riesgo mucho mayor. El casco no es un accesorio para cargar ni un elemento para proteger el brazo, es una barrera fundamental frente a los traumatismos craneoencefálicos. La imprudencia puede durar unos minutos, pero las consecuencias de un accidente pueden acompañar a una persona durante toda su vida.
¡Parece un chiste, pero puede terminar en tragedia!
Mientras unos motociclistas se preocupan por llevar el casco bien puesto, otros parecen haberle encontrado una utilidad completamente diferente: lo cargan en el codo, lo llevan colgado del brazo o simplemente lo acomodan en la moto. ¿Y la cabeza? ¡A la buena de Dios!
La escena se repite en las calles y genera preocupación entre quienes observan esta peligrosa conducta. Algunos conductores salen a rodar sin ninguna protección, como si los accidentes solamente les ocurrieran a los demás.
Pero las vías no perdonan. Un frenazo inesperado, un hueco, una maniobra peligrosa o el choque con otro vehículo pueden provocar una caída en cuestión de segundos. Y cuando la cabeza está desprotegida, el riesgo de sufrir lesiones graves aumenta considerablemente.
¡El codo no necesita el casco, la cabeza sí!
Lo que para algunos parece una simple manera de evitar el calor, no despeinarse o ahorrarse la molestia de ajustarse el casco, puede convertirse en una decisión con consecuencias irreversibles.
El casco está diseñado para absorber parte de la energía del impacto y reducir el riesgo de lesiones en la cabeza. Llevarlo en el brazo no sirve de nada cuando el motociclista termina golpeándose contra el pavimento.
Además, no basta con llevar cualquier casco. Debe ser un elemento certificado, de la talla adecuada, estar correctamente ajustado y con la correa de retención abrochada.
¿Y dónde están los controles?
La conducta también plantea un llamado de atención a las autoridades de tránsito para reforzar los controles, las campañas pedagógicas y la vigilancia sobre el uso correcto de los elementos de protección.
En Colombia, el uso del casco para conductor y acompañante de motocicleta es obligatorio. No utilizarlo correctamente puede acarrear sanciones, además de poner en peligro la vida.
¡Que no tenga que llegar una ambulancia para entenderlo!
La pregunta es sencilla: ¿vale la pena arriesgar la vida por no ponerse un casco?
Un accidente no avisa, no pregunta si el conductor tiene experiencia y tampoco distingue entre quien lleva años manejando y quien acaba de subirse a una motocicleta.
El casco no está para decorar el codo, cargarlo en el brazo ni exhibirlo en la moto. Está para proteger la cabeza.
Porque cuando llega el golpe, ya no hay tiempo para arrepentimientos.
Fuente: SUBSECRETARIA DE MOVILIDAD TRANSITO PASTO




