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Brecha digital en los hogares: las familias con menos recursos supervisan menos el uso de

Un estudio realizado en España revela diferencias importantes en la supervisión digital de niños y adolescentes según el nivel socioeconómico de sus familias. M

Por Diana Paola Calderón RoseroRedacción EXTRA
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Brecha digital en los hogares: las familias con menos recursos supervisan menos el uso de
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
El uso de dispositivos electrónicos forma parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes, tanto para estudiar como para entretenerse y comunicarse. Sin embargo, el acompañamiento que reciben en sus hogares no es igual para todos. Un estudio sobre educación digital en la infancia y la adolescencia advierte que las condiciones socioeconómicas influyen en la capacidad de las familias para establecer límites y supervisar las actividades de sus hijos en internet.

La investigación, elaborada por Fad Juventud y Netflix a partir de una encuesta a 1.500 padres y madres de menores de entre 3 y 17 años, señala que las familias con menos recursos encuentran mayores dificultades para gestionar el uso de las pantallas. Esta situación puede aumentar la exposición de los menores a contenidos inapropiados y otros riesgos del entorno digital.

Las diferencias económicas también se reflejan en el control parental

Uno de los principales resultados del informe es la diferencia en las medidas que aplican los hogares para regular el tiempo de exposición a dispositivos electrónicos. El 60 % de las familias de nivel socioeconómico alto establece límites, frente al 41 % de los hogares con menos recursos.

Las diferencias también aparecen al definir los lugares y momentos en los que los menores pueden utilizar teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos. Mientras el 56 % de las familias con mayores ingresos establece estas restricciones, entre los hogares de nivel socioeconómico bajo la cifra es del 40 %.

El uso de herramientas de control parental también presenta una brecha: el 37 % de las familias con mayor nivel económico recurre a aplicaciones o sistemas para limitar los tiempos de uso y los contenidos, frente al 29 % de los hogares con menos recursos.

Estos datos reflejan que la brecha digital no se limita a disponer de conexión a internet o de un dispositivo. También está relacionada con las posibilidades de acompañar a los menores y desarrollar hábitos tecnológicos seguros.

La supervisión de internet sigue siendo una asignatura pendiente

Aunque nueve de cada diez padres aplican alguna estrategia para controlar las actividades digitales de sus hijos, el estudio advierte que todavía existen importantes vacíos en la comunicación familiar.

El 54 % de las familias limita el tiempo de exposición a las pantallas, mientras que el 50 % establece cuándo y dónde pueden utilizarse los dispositivos. Por otra parte, el 49 % acuerda las normas de uso con sus hijos.

Sin embargo, el 51 % de los progenitores no conversa con los menores sobre los riesgos de internet y el 61 % no supervisa las actividades que realizan en la red. Esta falta de acompañamiento puede dificultar la detección de situaciones como el contacto con desconocidos, el ciberacoso, la difusión de información privada y la exposición a contenidos violentos.

El informe también identifica que los esfuerzos de supervisión suelen concentrarse especialmente en la franja de edad de los 8 a los 12 años, una etapa en la que los menores comienzan a desarrollar mayor autonomía en el uso de la tecnología.

Entre el aprendizaje y los riesgos digitales

Las pantallas ofrecen oportunidades educativas y de entretenimiento. Según el estudio, el 55 % de los menores utiliza dispositivos para ver vídeos en plataformas digitales, el 52 % los emplea para realizar tareas escolares o estudiar y el 45 % consume contenidos en servicios de streaming.

Entre los aspectos positivos, el 67 % de los padres considera que las pantallas ayudan a sus hijos a divertirse y relajarse, mientras que el 64 % cree que les permiten aprender cosas nuevas.

No obstante, también existen preocupaciones relacionadas con el acceso a contenidos pornográficos, el contacto con personas desconocidas, las conductas adictivas y el ciberacoso. Estas inquietudes refuerzan la necesidad de combinar el acceso a la tecnología con normas claras y orientación familiar.

La educación digital requiere acompañamiento familiar

Los resultados ponen de relieve la importancia de fortalecer la educación digital desde el hogar y de ofrecer herramientas para que todas las familias puedan acompañar a sus hijos en el entorno tecnológico.

Entre las medidas recomendadas se encuentran establecer horarios de uso, acordar reglas según la edad, conversar sobre los riesgos de internet y utilizar herramientas de control parental cuando sean necesarias. También resulta fundamental que los adultos den ejemplo mediante hábitos equilibrados frente a las pantallas.

La reducción de la brecha digital exige, por tanto, prestar atención tanto al acceso a la tecnología como a las capacidades para utilizarla de forma responsable. El reto consiste en aprovechar sus beneficios educativos sin descuidar la seguridad, el bienestar y el desarrollo de niños y adolescentes.

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