Brasil presenta una hoja de ruta mundial para reducir el uso de combustibles fósiles
La Presidencia brasileña de la COP30 presentó un plan internacional para acelerar la transición energética y reducir la dependencia del petróleoy el gas

Brasil presentó el 3 de noviembre de 2026 una hoja de ruta internacional para acelerar la transición energética y reducir progresivamente la dependencia mundial de los combustibles fósiles. La iniciativa, impulsada por la Presidencia brasileña de la COP30, propone medidas para orientar a los países en el abandono gradual del carbón, el petróleo y el gas, sin desconocer sus diferencias económicas y energéticas.
El documento fue presentado en Brasilia por André Corrêa do Lago, presidente de la COP30, y Ana Toni, directora ejecutiva de la conferencia. La propuesta busca pasar de los compromisos climáticos internacionales a acciones concretas mediante políticas públicas, cooperación entre gobiernos y movilización de inversiones.
Una transición energética adaptada a cada país
La hoja de ruta plantea que la reducción del uso de combustibles fósiles debe desarrollarse de manera justa, ordenada y equitativa. Esto implica considerar las condiciones económicas de cada nación, su dependencia de los hidrocarburos y su capacidad para incorporar fuentes de energía más limpias.
El documento propone un enfoque que analiza tres dimensiones fundamentales: la demanda energética, la oferta de energía y las condiciones económicas generales. A partir de estos factores, los países pueden identificar sus principales dificultades y establecer prioridades para avanzar en la transformación de sus sistemas energéticos.
La iniciativa también contempla medidas para ampliar el acceso a energías modernas y asequibles, proteger a los trabajadores y las comunidades afectadas por los cambios productivos y generar oportunidades económicas mediante el desarrollo de nuevas industrias.
Cooperación internacional y objetivos hacia 2033
Uno de los componentes centrales de la propuesta es el denominado TAFF Mutirão, un mecanismo de acción colectiva que busca acelerar la cooperación internacional durante esta década crítica, con una perspectiva de trabajo hasta 2033.
Entre las acciones planteadas se encuentra impulsar a los gobiernos nacionales y locales, así como a diferentes sectores económicos, a evaluar su situación energética y comenzar a desarrollar estrategias propias. También se propone mantener el diálogo internacional y dar seguimiento a los avances mediante futuras conferencias climáticas.
La elaboración del documento contó con un proceso de consulta internacional que recibió 267 contribuciones a través de la plataforma de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. De ellas, 21 procedieron de países o grupos de países que representaron a 115 partes.
La hoja de ruta es una propuesta voluntaria y no constituye un acuerdo internacional vinculante. Por tanto, no impone obligaciones uniformes ni establece una fecha obligatoria para que todos los países abandonen los combustibles fósiles.
La presentación representa un nuevo intento de impulsar la transición energética en el escenario multilateral, especialmente después de que las diferencias entre los gobiernos impidieran incorporar una hoja de ruta específica para abandonar estos combustibles en el acuerdo final de la COP30. El desafío será convertir las orientaciones propuestas en políticas, inversiones y transformaciones energéticas efectivas.
Fuente: Presidencia de la COP30 (Gobierno de Brasil). · Ver fuente ↗




