Bombardeos rusos golpean la industria y profundizan la crisis económica de Ucrania
Los ataques rusos paralizan fábricas y dificultan las exportaciones de Ucrania. El país prevé una contracción económica del 0,4 % en 2026.

La intensificación de los bombardeos rusos contra instalaciones industriales, energéticas y redes de transporte está profundizando las dificultades económicas de Ucrania. La destrucción de fábricas, las restricciones logísticas y los problemas para exportar productos agrícolas y siderúrgicos han reducido los ingresos del país y aumentado la presión sobre sus finanzas públicas.
Uno de los casos más representativos es el cierre de Kamet Steel, una de las principales plantas siderúrgicas ucranianas, ubicada en la ciudad de Kamianske. La instalación quedó fuera de funcionamiento después de recibir el impacto de cinco misiles balísticos rusos el pasado 5 de septiembre.
El cierre de una siderúrgica afecta a varios sectores
Kamet Steel aportó más de una cuarta parte de la producción de acero de Ucrania durante 2025 y empleaba a miles de trabajadores. Su paralización también repercute en actividades relacionadas con la construcción, la minería, la ingeniería, la energía y el transporte ferroviario.
La empresa hacía parte del grupo Metinvest y producía acero y arrabio para el mercado nacional, además de suministrar materiales semielaborados a instalaciones en Bulgaria para su distribución en Europa.
Oleksandr Tretyakov, director general de la planta, advirtió que las compañías vinculadas con esta actividad podrían enfrentar despidos e incluso la quiebra. También señaló que las restricciones comerciales de la Unión Europea podrían dificultar la recuperación de las exportaciones.
La agricultura también enfrenta dificultades para exportar
Los efectos de la guerra se extienden al sector agrícola, que aporta hasta el 60 % de los ingresos en divisas de Ucrania. Los ataques contra puertos, embarcaciones e infraestructura del mar Negro han reducido las posibilidades de transportar cereales y otros productos hacia los mercados internacionales.
De acuerdo con datos de Lloyd’s List Intelligence, durante agosto llegaron apenas 21 barcos a los puertos ucranianos del mar Negro, cerca de un 90 % menos que en el mismo periodo del año anterior.
Como alternativa, algunos productores recurren a los puertos fluviales de Reni e Izmail, sobre el Danubio. Sin embargo, estas rutas presentan limitaciones de capacidad y mayores costos. La sequía también ha reducido los niveles del río, obligando a utilizar más embarcaciones para transportar la misma cantidad de mercancía.
El transporte de una tonelada de maíz desde el centro de Ucrania hasta España pasó de costar hasta 50 dólares a comienzos de año a alcanzar los 150 dólares, según explicó Volodymyr Scavinskyi, director comercial de la exportadora agrícola Nibulon.
Ucrania enfrenta una contracción económica y mayor inflación
El Banco Nacional de Ucrania revisó sus proyecciones económicas y ahora estima que el producto interno bruto se contraerá un 0,4 % en 2026. La previsión anterior contemplaba un crecimiento del 1,8 %.
La entidad también elevó su estimación de inflación del 10 % al 12,5 %, en un contexto marcado por los ataques a la infraestructura y el incremento de los precios internacionales de la energía.
A estas dificultades se suma el gasto militar, que representa cerca del 40 % del PIB nacional. Según Torbjörn Becker, director del Stockholm Institute of Transition Economics, un aumento de los impuestos permitiría cubrir solamente una parte de los recursos necesarios para sostener el esfuerzo de guerra.
Un déficit financiero que aumenta la presión sobre el Gobierno
La presidenta de la Comisión de Presupuestos del Parlamento ucraniano, Roksolana Pidlasa, advirtió que el país atraviesa su peor crisis de liquidez desde el inicio de la invasión rusa en 2022.
Ucrania enfrenta un déficit de financiación cercano a los 25.000 millones de dólares para 2026. Para 2027, la brecha proyectada asciende a 32.600 millones de dólares, a lo que se suman aproximadamente 45.000 millones de dólares en ayuda militar en especie.
Aunque Europa se ha convertido en la principal fuente de respaldo internacional, la incertidumbre sobre la continuidad de la asistencia financiera estadounidense aumenta la presión sobre las cuentas públicas.
Ante la falta de recursos, el Gobierno ha priorizado los gastos de defensa, los salarios de empleados públicos, las pensiones y la asistencia social. Mientras tanto, varios proyectos de reconstrucción y preparativos para el invierno han quedado aplazados.
La crisis evidencia cómo los ataques contra la infraestructura productiva y las rutas comerciales pueden extender las consecuencias de la guerra más allá del campo de batalla, comprometiendo la capacidad de Ucrania para generar ingresos, mantener sus servicios públicos y financiar su recuperación.
Fuente: INFOBAE




