Australia escaneó 1,38 millones de rostros y reportó 122 detenciones
El ensayo policial terminó con nueve alertas erróneas y abrió cuestionamientos sobre privacidad, vigilancia biométrica y controles.

La Policía de Australia Occidental presentó los resultados de un programa piloto de reconocimiento facial en tiempo real que permitió escanear 1.380.882 rostros y registrar 122 detenciones durante cinco meses de funcionamiento. Sin embargo, el sistema también produjo nueve alertas incorrectas, un resultado que reavivó las preocupaciones sobre la privacidad, la vigilancia masiva y la precisión de estas tecnologías.
El ensayo comenzó el 22 de junio de 2026 y concluyó el 31 de octubre. Según el balance oficial publicado por la Policía de Australia Occidental, la tecnología se utilizó en 100 operativos realizados en 43 ubicaciones, tanto metropolitanas como regionales.
Cómo funcionaba el reconocimiento facial
El sistema utilizaba cámaras instaladas en vehículos policiales identificados que recorrían espacios públicos. Las imágenes captadas se comparaban en tiempo real con una lista de personas buscadas por las autoridades, que incluía individuos con órdenes de captura pendientes, sospechosos de delitos graves, personas desaparecidas y ciudadanos sujetos a restricciones legales.
Cuando el programa detectaba una posible coincidencia, generaba una alerta que debía ser revisada por los agentes antes de tomar cualquier decisión. La institución explicó que una coincidencia automática no constituía por sí sola un motivo suficiente para detener a alguien.
Entre los resultados adicionales, las autoridades informaron que identificaron y contactaron a 146 personas registradas como delincuentes sexuales, además de localizar a otras 10 personas para comprobar su estado de bienestar.
Las alertas equivocadas generan preocupación
Uno de los datos que más atención recibió fue la generación de nueve alertas incorrectas entre los más de 1,38 millones de rostros analizados. La Policía calculó que esto representa una tasa de error del 0,00065 % respecto al total de escaneos.
El comisionado de Policía de Australia Occidental, Col Blanch, reconoció que la tecnología no es perfecta. También señaló que ninguna de las personas identificadas incorrectamente fue arrestada, aunque todas fueron abordadas por los agentes para realizar las respectivas comprobaciones.
Sin embargo, organizaciones defensoras de las libertades civiles cuestionaron la manera en que las autoridades presentaron estas cifras. Bill Rowlings, director ejecutivo de Civil Liberties Australia, sostuvo que la efectividad del sistema también debería evaluarse teniendo en cuenta los resultados judiciales de las 122 detenciones.
Por su parte, Sarah Schwartz, directora jurídica del Human Rights Law Centre, advirtió que incluso una identificación equivocada puede tener consecuencias para una persona que termina siendo interrogada o investigada por un error del algoritmo.
El debate sobre la vigilancia biométrica
Las preocupaciones no se limitan a los errores de identificación. También existe un debate sobre la utilización de datos biométricos de personas que transitan por espacios públicos sin estar relacionadas con una investigación policial.
La Policía aseguró que los rostros que no coincidían con la lista de búsqueda eran pixelados automáticamente y que la información correspondiente se eliminaba sin almacenarse. Además, indicó que las imágenes no se compartían con terceros.
No obstante, la Oficina del Comisionado de Información de Australia Occidental había advertido sobre los posibles perjuicios colectivos para la privacidad asociados con este tipo de vigilancia. También surgieron cuestionamientos sobre los posibles sesgos de los algoritmos y su impacto en comunidades vulnerables.
Tras finalizar el programa, los vehículos utilizados fueron retirados de los espacios públicos mientras la institución adelanta una evaluación interna sobre el rendimiento tecnológico, la efectividad de los operativos, las garantías de protección y el impacto en la comunidad.
Los resultados dejan abierto un debate sobre hasta qué punto las herramientas de reconocimiento facial pueden incorporarse a las labores de seguridad sin comprometer derechos fundamentales. La experiencia australiana muestra tanto las posibilidades de esta tecnología como los desafíos que implica su utilización en espacios públicos.
Fuente: Western Australia Police Force (Policía de Australia Occidental). · Ver fuente ↗




