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Asesinato de paciente provoca renuncias de médicos en Suárez, Cauca

El asesinato de un paciente dentro del hospital de Suárez, Cauca, llevó a varios médicos a renunciar y reavivó las alertas por ataques contra la misión médica.

Por Jhon Jairo Eraso MontillaRedacción EXTRA
⏱ 5 min de lectura
Asesinato de paciente provoca renuncias de médicos en Suárez, Cauca
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Ataque armado dentro del hospital desata preocupación

La violencia en el norte del Cauca volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrenta el personal sanitario en medio de la confrontación armada. En el municipio de Suárez, el asesinato de un paciente dentro del hospital local generó temor entre los trabajadores de la salud y provocó la renuncia de varios médicos, según confirmó la secretaria de Salud del departamento, Carolina Camargo.

La víctima fue identificada como Javier Antonio Delgado Carabalí, de 40 años, quien trabajaba en una mina del sector conocido como El Desquite. De acuerdo con la información suministrada por líderes sociales, el hombre había acudido al centro asistencial para recibir atención por una lesión en uno de sus tobillos. Sin embargo, su permanencia en el lugar terminó en tragedia cuando hombres armados, vestidos con prendas de camuflaje, ingresaron a las instalaciones y dispararon contra él.

Según el reporte médico citado en la información conocida sobre el caso, Delgado Carabalí recibió diez impactos de arma de fuego en distintas partes del cuerpo. El ataque habría ocurrido delante de médicos, enfermeras y personal administrativo, quienes quedaron expuestos a una situación de extrema violencia dentro de un establecimiento destinado a proteger la vida.

Una ambulancia habría sido interceptada antes del crimen

La Administración Municipal de Suárez informó que, antes del homicidio, se habría presentado otro episodio de intimidación contra integrantes de una ambulancia que trasladaba a un paciente en condición de urgencia vital.

Según el pronunciamiento oficial, hacia las 11:00 de la mañana, hombres armados interceptaron el vehículo sanitario, amenazaron a sus ocupantes y revisaron su interior antes de permitir que continuara el recorrido.

Aproximadamente diez minutos después, se produjo la incursión armada en el hospital. Los responsables habrían ingresado al centro asistencial y buscado a Delgado Carabalí entre las personas que recibían atención médica, hasta localizarlo y dispararle.

La secuencia de estos hechos genera interrogantes sobre la seguridad de las ambulancias y de las instituciones de salud en territorios afectados por la violencia. Las autoridades judiciales deberán establecer si ambos episodios estuvieron relacionados, además de identificar a los responsables y determinar los motivos del homicidio.

Varios médicos habrían presentado su renuncia

La secretaria de Salud del Cauca, Carolina Camargo, confirmó que varios médicos del hospital de Suárez presentaron su renuncia después del asesinato. La decisión refleja la preocupación que existe entre los profesionales sanitarios por las condiciones en las que deben desarrollar sus labores y por la posibilidad de quedar expuestos a nuevos ataques.

La salida de estos trabajadores plantea dificultades para la prestación de los servicios médicos en el municipio, especialmente en situaciones que requieren atención inmediata, procedimientos de urgencia o remisiones a centros de mayor complejidad.

En comunidades rurales y municipios afectados por la confrontación armada, la disponibilidad de personal sanitario resulta fundamental para atender accidentes, enfermedades y emergencias. Por ello, cualquier reducción en los equipos médicos puede aumentar las dificultades de acceso a los servicios y afectar a quienes dependen del hospital local.

La recuperación de condiciones de seguridad para los trabajadores y los pacientes será determinante para garantizar la continuidad de la atención y evitar que el temor obligue a más profesionales a abandonar sus puestos.

Alcaldía rechaza los hechos y exige protección para la misión médica

La Administración Municipal de Suárez condenó el homicidio y recordó que los hospitales, las ambulancias, los profesionales sanitarios y las personas que reciben atención médica deben contar con garantías de protección.

El llamado institucional se produce en medio de la preocupación por la vulnerabilidad de quienes cumplen labores humanitarias en el norte del Cauca. Los centros asistenciales deben funcionar como espacios seguros para atender a las personas enfermas o heridas, independientemente de las condiciones de orden público que atraviese el territorio.

Los ataques contra instalaciones sanitarias y las intimidaciones a sus trabajadores pueden afectar no solo a las víctimas directas, sino también a toda la población que necesita acceder a servicios de salud. Cuando el personal médico trabaja bajo amenazas, se incrementan las dificultades para garantizar una atención oportuna y continua.

Por esta razón, las autoridades locales han insistido en la necesidad de detener las acciones violentas que ponen en peligro la integridad de los trabajadores sanitarios y de los pacientes.

Cauca registra 21 ataques contra la misión médica en 2026

Otro dato que genera preocupación es el balance entregado por la secretaria de Salud departamental, quien informó que durante 2026 se han registrado 21 ataques contra la misión médica en el Cauca.

La cifra evidencia la gravedad de los riesgos que enfrentan quienes prestan servicios de salud en una región afectada por la presencia de grupos armados ilegales y las disputas territoriales. Estas agresiones pueden incluir amenazas, intimidaciones e interferencias en las labores de atención y traslado de pacientes.

El caso de Suárez vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer las medidas de protección para hospitales, ambulancias y equipos médicos, así como de garantizar que las comunidades puedan recibir atención sin temor a quedar en medio de hechos violentos.

Mientras avanzan las investigaciones por el asesinato de Javier Antonio Delgado Carabalí, la principal preocupación está en recuperar las condiciones de seguridad del centro asistencial y asegurar la continuidad de los servicios médicos. La protección de la misión médica resulta esencial para evitar que la violencia termine limitando el derecho de la población a recibir atención sanitaria.

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