Argentina enfrenta una economía a dos velocidades y busca convergencia
El auge energético y minero impulsa las exportaciones argentinas, mientras la industria, la construcción y el comercio afrontan dificultades para crecer.

La economía argentina atraviesa una transformación en la que algunos sectores avanzan con fuerza, mientras otros enfrentan contracciones y dificultades para sostener el empleo. En una columna de opinión publicada en Infobae, el economista Daniel Oks analiza este fenómeno y compara la experiencia del país con la de economías como Canadá, Australia, Noruega, Holanda, Perú, Uruguay y Chile.
El crecimiento de las exportaciones de energía y minería, el buen desempeño del sector agropecuario y la expansión de los servicios basados en el conocimiento contrastan con las dificultades de actividades intensivas en mano de obra, como la manufactura, la construcción y el comercio.
El auge exportador transforma la estructura productiva
Según el análisis, la economía argentina está experimentando cambios relacionados con la estabilización macroeconómica, la apertura comercial, la desregulación y el aprovechamiento de recursos energéticos y mineros. A estos factores se suman las transformaciones del comercio internacional y la competencia industrial de China.
Este escenario favorece las exportaciones de materias primas y energía, pero también puede generar una apreciación de la moneda que reduzca la competitividad de otros sectores productivos. Por ello, el crecimiento no se distribuye de manera uniforme entre las actividades económicas.
El autor plantea que uno de los principales interrogantes consiste en determinar si los trabajadores desplazados de las industrias manufactureras podrán incorporarse a sectores como los servicios, la minería y las actividades vinculadas con las nuevas inversiones.
Las experiencias internacionales dejan lecciones
La columna recoge el caso de Canadá, cuyo auge petrolero entre 2003 y 2014 estuvo acompañado por un crecimiento del empleo total, aunque la manufactura perdió una parte importante de sus puestos de trabajo. Australia vivió un proceso similar durante su expansión minera: el empleo en ese sector aumentó y compensó parte de la reducción registrada en la industria.
En contraste, Holanda y Noruega muestran los riesgos de administrar de manera inadecuada los ingresos provenientes de los recursos naturales. En el caso holandés, la apreciación de la moneda y ciertas rigideces del mercado laboral afectaron la competitividad industrial. Noruega, por su parte, tuvo dificultades durante sus primeras etapas de explotación petrolera, pero posteriormente fortaleció su política fiscal y creó un fondo soberano para administrar los ingresos del petróleo.
Estos antecedentes muestran que el aprovechamiento de los recursos naturales requiere instituciones fiscales sólidas y mecanismos que permitan distribuir los beneficios de los ciclos de exportación.
La estabilidad económica y la inversión como motores de convergencia
Oks también examina las experiencias de Perú, Uruguay y Chile, países que combinaron procesos de estabilización económica con periodos de expansión de sus exportaciones. En estos casos, la disciplina fiscal, la inversión y el desarrollo de los mercados financieros contribuyeron a extender el crecimiento hacia otros sectores.
El economista considera que la Argentina debe distinguir entre los cambios estructurales que pueden mantenerse en el tiempo y los impulsos temporales derivados de los precios internacionales. Esta diferencia resulta importante para decidir cómo administrar los ingresos extraordinarios y evitar desequilibrios cuando cambien las condiciones externas.
El reto de generar empleo y valor agregado
Entre las oportunidades identificadas se encuentran los encadenamientos productivos que podrían surgir alrededor de Vaca Muerta y de las inversiones mineras. El desarrollo de proveedores, la petroquímica, los fertilizantes y el procesamiento de datos son algunas de las actividades que podrían beneficiarse de una mayor disponibilidad de energía y minerales.
El texto también destaca la importancia de facilitar la movilidad laboral, fortalecer el mercado de capitales, adaptar la educación a las nuevas demandas productivas y promover la capacitación de quienes deban cambiar de actividad económica.
La conclusión del análisis es que el crecimiento de los sectores exportadores no garantiza por sí solo una recuperación generalizada. Para alcanzar una economía más equilibrada, Argentina necesita que las nuevas inversiones impulsen proveedores, empleos y actividades con mayor valor agregado, de modo que los beneficios del auge productivo puedan extenderse al conjunto de la economía.
Fuente: INFOBAE




