ALIAS ‘ARAÑA’ EN LAS REDES DE EE.UU
El jefe de los Comandos de la Frontera, quien llegó a convertirse en uno de los rostros visibles de las conversaciones de paz.

La extradición
de Geovanny Andrés Rojas, alias ‘Araña’, a Estados Unidos marca un nuevo
capítulo en la historia reciente de la política de seguridad y de los
frustrados procesos de negociación adelantados durante el anterior Gobierno
nacional. El jefe de los Comandos de la Frontera, quien llegó a convertirse en
uno de los rostros visibles de las conversaciones de paz impulsadas por Gustavo
Petro, finalmente fue puesto a disposición de la justicia estadounidense, que lo
requiere por delitos relacionados con el narcotráfico.
El episodio
tiene especial importancia para Nariño y el sur del país, regiones donde la
presencia de estructuras armadas ilegales y las disputas por las economías
ilícitas han dejado una profunda huella de violencia, desplazamientos,
asesinatos y amenazas contra comunidades y líderes sociales.
‘Araña’ fue
capturado en Bogotá en febrero de 2025, cuando participaba en actividades
relacionadas con las conversaciones de paz. Su condición de negociador generó
entonces una situación política y jurídica compleja, pues la extradición
solicitada por Estados Unidos quedó suspendida mientras permanecía vinculado a
los diálogos con el Gobierno Petro. La Corte Suprema de Justicia había avalado
posteriormente su extradición, pero la entrega permaneció congelada.
Ahora, esa
historia cambia radicalmente. El presidente Abelardo de la Espriella ordenó
hacer efectiva la extradición de Rojas y de otros cabecillas cuyos traslados a
Estados Unidos habían sido autorizados previamente, pero permanecían
suspendidos por su participación en procesos de diálogo. La Presidencia explicó
que la decisión obedecía a la ausencia de aportes verificables y resultados
concretos en materia de paz.
El caso de
‘Araña’ también vuelve a poner sobre la mesa una discusión que Colombia no
puede eludir: ¿hasta dónde puede llegar un proceso de paz cuando quienes se
sientan a negociar continúan siendo requeridos por graves delitos? Es un
interrogante que trasciende gobiernos y partidos y que exige respuestas dentro
del marco de la Constitución, las leyes y las decisiones judiciales.
Las
autoridades estadounidenses acusan a Rojas de participar en una organización
dedicada al narcotráfico. Según reportes sobre la investigación, el expediente
lo relaciona con actividades de protección de cultivos de coca, laboratorios,
coordinación de cargamentos y comercialización de cocaína hacia mercados
internacionales.
En Colombia,
además, su nombre ha sido relacionado por las autoridades con hechos violentos.
En ese sentido, las investigaciones lo ubican entre los principales
determinadores de asesinatos de líderes sociales en el sur del país, mientras
que otros reportes registran su vinculación a investigaciones por homicidios.
Para el
Gobierno de Abelardo de la Espriella, la extradición representa el cumplimiento
de una decisión anunciada desde el comienzo de su administración: privilegiar
el sometimiento a la justicia frente a la permanencia de cabecillas de
organizaciones criminales en escenarios de negociación cuando existen
requerimientos judiciales internacionales. El mandatario ya había autorizado en
agosto las extradiciones de cinco integrantes de estructuras armadas, entre
ellos Rojas.
Lo ocurrido
con ‘Araña’ deja, finalmente, una lección para Colombia: los procesos de paz no
pueden perder de vista a las víctimas, la verdad, la justicia y la seguridad de
las comunidades. La búsqueda de la paz y la aplicación de la justicia no
deberían presentarse necesariamente como caminos incompatibles.
Ahora será la justicia de Estados
Unidos la encargada de determinar la responsabilidad penal de Geovany Andrés
Rojas frente a los cargos por los cuales es solicitado. Para Nariño y para todo
el país queda el desafío mayor: impedir que las organizaciones criminales sigan
encontrando en la violencia, el narcotráfico y las economías ilegales una
fuente permanente de poder.




