Alerta temprana de la Defensoría ante escalada de violencia en Ricaurte y Mallama
La Defensoría pide medidas para proteger a comunidades en el Piedemonte Costero.

Ante el riesgo de escalamiento de la violencia, la Defensoría del Pueblo emitió la Alerta Temprana 025 de 2026 para los municipios de Ricaurte y Mallama, en el Piedemonte Costero de Nariño, debido a la coexistencia armada entre el grupo Comuneros del Sur (se separó del ELN en 2024) y el Frente Iván Ríos (de la autodenominada y disidente Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, CNEB).
Afectaciones
Según la entidad, fueron identificadas afectaciones que impactan de manera conjunta a las poblaciones étnicas y campesinas, liderazgos sociales, firmantes de paz, así como a quienes viven del comercio, al gremio de transportadores y a las misiones médicas. Adicionalmente, niñas, niños y adolescentes están particularmente expuestos al reclutamiento forzado.
Coexistencia
“Este acuerdo, pactado desde 2024, les permite distribuirse el
territorio, el control de corredores transfronterizos hacia Ecuador, el tráfico
por la troncal Vía al Mar, así como la captación de rentas del narcotráfico y
el auge minero ilegal. La terminación de la mesa de diálogos con la CNEB
en agosto del 2026 introduce un riesgo inminente de disputas directas, por lo
que no se descarta el reingreso de facciones de la guerrilla del ELN o del
Estado Mayor Central, EMC”, indicó la Defensoría en cabeza de Iris Marín.
De acuerdo con la Defensoría, estas organizaciones se apoyan en la
tercerización criminal con estructuras como las Autodefensas Unidas de Nariño
(AUN), con articulaciones en Ecuador con Los Lobos y Los Choneros, la Nueva
Urías Rondón Frente 37 (que suplanta símbolos del EMC) y bandas delincuenciales
locales (Los Zabaleteros, Los Marihuanos y Los Flacos); estas bandas asumen
tareas directas de sicariato, cobro de extorsiones ('vacunas') y vigilancia,
permitiendo el despliegue de un control social e impunidad eficaces.
Para la entidad, estas
gobernanzas armadas vulneran la autonomía comunitaria y la integridad de
poblaciones indígenas Awá (asociadas a Camawari y Uripawa) y Los Pastos del
Gran Mallama.
Y es que, la Defensoría evidencia
un deterioro en Mallama, teniendo en cuenta que la tasa de homicidios alcanzó
67,37 por 100.000 habitantes en 2026. La masacre de tres familiares en el
resguardo Edén Cartagena (Ricaurte) en febrero de este año, entre los que había
una mujer en último mes de gestación, y la masacre de tres jóvenes en la vereda
Chucunés (Mallama).
La entidad también ha registrado
graves infracciones al derecho internacional humanitario (DIH), como la
interceptación en agosto del 2025 de una ambulancia de la Empresa Social del
Estado (ESE) de Ricaurte: sujetos con fusiles hicieron descender al personal
sanitario y asesinaron al paciente en remisión. Además, persiste la
siembra de minas antipersonal (MAP) y artefactos explosivos improvisados (AEI)
en caminos rurales de resguardos.
Fuente: Defensoría del Pueblo




