Alerta mundial por el avance de la minería y los hidrocarburos sobre áreas protegidas
Un informe advierte que más de 100 millones de hectáreas protegidas coinciden con proyectos de petróleo, gas y minería, amenazando ecosistemas vitales

Un nuevo informe internacional encendió las alarmas sobre las amenazas que enfrentan algunos de los ecosistemas más importantes del planeta. El estudio, presentado en el marco de la COP17 de biodiversidad, revela que más de 100 millones de hectáreas de áreas protegidas y conservadas en regiones tropicales coinciden con zonas destinadas a la exploración y explotación de petróleo, gas y minería.
De acuerdo con los resultados, aproximadamente 61,5 millones de hectáreas se superponen con bloques petroleros y gasíferos, mientras que otras 42,7 millones coinciden con concesiones mineras. El análisis abarca cuatro regiones fundamentales para la biodiversidad mundial: la Amazonía, Centroamérica, la cuenca del Congo y el sudeste asiático.
La investigación advierte que esta situación representa un desafío para la conservación de especies, la protección de los bosques y la estabilidad de los ecosistemas. Las actividades extractivas pueden generar deforestación, contaminación del agua, fragmentación de hábitats y alteraciones en los territorios donde viven comunidades indígenas y poblaciones locales.
Uno de los principales cuestionamientos del informe es que declarar un territorio como área protegida no garantiza, por sí solo, su conservación efectiva. Si continúan las presiones de las industrias extractivas, estos espacios podrían quedar protegidos únicamente sobre el papel, sin contar con las medidas necesarias para preservar su riqueza natural.
El problema también pone en riesgo el cumplimiento de la meta internacional conocida como 30x30, mediante la cual los países se comprometieron a conservar al menos el 30 % de las áreas terrestres, las aguas continentales y las zonas marinas y costeras para 2030. Sin embargo, las proyecciones actuales indican que los compromisos nacionales alcanzarían aproximadamente el 23 %, por debajo del objetivo establecido.
Colombia, en el centro del debate ambiental
En el caso colombiano, la protección de la Amazonía adquiere especial importancia debido a su riqueza natural y su papel en la regulación del clima y los ciclos del agua. Una medida adoptada en 2026 declaró cerca de 48 millones de hectáreas de la Amazonía colombiana como reserva de recursos naturales renovables, restringiendo nuevas concesiones mineras y nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos en ese territorio.
No obstante, la permanencia y eficacia de estas decisiones dependerán de su respaldo jurídico, su implementación y la continuidad de las políticas ambientales.
Frente a este panorama, las organizaciones que participaron en el estudio piden a los gobiernos revisar las concesiones existentes, impedir que nuevas actividades industriales deterioren ecosistemas estratégicos y garantizar la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales en las decisiones sobre sus territorios.
El informe concluye que el desafío mundial no consiste únicamente en aumentar la cantidad de hectáreas protegidas, sino en garantizar que estas permanezcan saludables, conectadas y libres de actividades que comprometan su conservación. Con el año 2030 cada vez más cerca, las decisiones que tomen los gobiernos serán determinantes para evitar que la expansión de las industrias extractivas debilite los compromisos internacionales de protección de la biodiversidad.



