Alerta global por El Niño: aumenta el riesgo de fenómenos extremos
El Niño continúa fortaleciéndose y podría alcanzar niveles muy fuertes, alterando las lluvias y temperaturas y aumentando riesgos climáticos hasta 2027.

Una nueva alerta climática internacional pone la atención sobre la evolución del fenómeno de El Niño, que continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico tropical. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que las temperaturas de la superficie del mar en las zonas central y oriental del Pacífico podrían alcanzar valores excepcionalmente altos durante octubre, noviembre y diciembre de 2026. El organismo prevé que el fenómeno alcance su máximo nivel alrededor de diciembre.
El fenómeno ya está modificando los patrones atmosféricos a escala global. De acuerdo con la OMM, un episodio de El Niño de intensidad muy fuerte puede alterar significativamente la distribución de las lluvias y las temperaturas, aumentando en diferentes regiones la probabilidad de sequías, inundaciones y episodios de calor extremo. Los efectos no son iguales en todos los países y dependen de la ubicación geográfica y de otros factores climáticos.
Las previsiones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) también muestran un escenario preocupante. En su actualización del 8 de octubre, la agencia señaló que El Niño continúa intensificándose y existe una probabilidad superior al 83 % de que un episodio fuerte a muy fuerte persista durante enero-marzo de 2027.
Los datos del Pacífico muestran la magnitud del calentamiento. NOAA reportó que las anomalías de temperatura superficial superaron los 4 °C en algunas zonas del Pacífico ecuatorial oriental, mientras que el índice Niño-3.4 alcanzó aproximadamente +2,1 °C. Estos indicadores son utilizados por los científicos para determinar la intensidad del fenómeno.
Para América Latina, el fenómeno representa un desafío particular. Los cambios en las precipitaciones pueden afectar la agricultura, los recursos hídricos, la generación hidroeléctrica y las condiciones de seguridad frente a inundaciones y movimientos en masa. En algunas zonas puede aumentar la lluvia, mientras que otras pueden experimentar condiciones más secas.
Colombia también debe mantener vigilancia, especialmente porque las condiciones de El Niño pueden modificar los patrones habituales de lluvia y temperatura en diferentes regiones. Los impactos pueden variar considerablemente entre departamentos, por lo que las autoridades meteorológicas recomiendan utilizar los pronósticos regionales y las alertas oficiales para tomar decisiones.
El sector agrícola es uno de los más expuestos. Variaciones prolongadas en las lluvias pueden afectar los calendarios de siembra y cosecha, disminuir la disponibilidad de agua y aumentar la presión sobre determinados cultivos. Al mismo tiempo, temperaturas elevadas pueden incrementar las necesidades de riego y favorecer algunos incendios de cobertura vegetal.
La disponibilidad de agua es otro de los puntos de preocupación. En regiones donde las precipitaciones disminuyan, los embalses y sistemas de abastecimiento podrían enfrentar mayor presión. En contraste, otras zonas podrían recibir lluvias intensas capaces de generar crecientes súbitas, inundaciones o deslizamientos.
El fenómeno también puede repercutir en los mercados internacionales. La agricultura, la pesca y la generación de energía son actividades sensibles a las variaciones climáticas. Una alteración significativa de las condiciones meteorológicas puede afectar la producción de alimentos y generar incrementos de precios en determinados productos.
Los océanos también están sintiendo el impacto. El calentamiento anormal del Pacífico modifica ecosistemas marinos y puede afectar especies que dependen de determinadas condiciones de temperatura y disponibilidad de alimento. La pesca en algunas regiones puede experimentar cambios importantes durante el desarrollo del fenómeno.
La OMM ha pedido a los gobiernos y servicios meteorológicos fortalecer la preparación y los sistemas de alerta temprana, precisamente porque la intensidad de los impactos dependerá de las condiciones locales. El objetivo es anticiparse a los riesgos y reducir las consecuencias sobre las comunidades más vulnerables.
Los científicos también advierten que El Niño no debe interpretarse como una explicación automática de cada fenómeno extremo. Las condiciones meteorológicas dependen de múltiples factores y los efectos de El Niño varían de una región a otra. Por ello, los pronósticos deben actualizarse periódicamente.
La actual evolución del fenómeno mantiene en alerta a organismos meteorológicos de diferentes países. La combinación de temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas y cambios en los patrones de precipitación podría generar una temporada de condiciones climáticas particularmente complejas durante los próximos meses.
El escenario previsto para finales de 2026 y comienzos de 2027 hace que la preparación sea fundamental. Gobiernos, agricultores, empresas de servicios públicos y comunidades deberán prestar especial atención a los pronósticos locales y adoptar medidas preventivas cuando las autoridades emitan alertas.
Por ahora, la principal conclusión de los organismos internacionales es clara: El Niño está fortaleciéndose y sus efectos podrían extenderse hasta 2027. El fenómeno no significa que todos los países vayan a enfrentar simultáneamente desastres, pero sí aumenta la probabilidad de alteraciones importantes en las temperaturas y las lluvias en distintas partes del planeta.

Fuente: Organización Meteorológica Mundial (OMM) y Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), con actualizaciones oficiales sobre la evolución de El Niño y su




