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Acusación contra Maduro incluye denuncias de tortura y represión en Venezuela

La nueva acusación contra Nicolás Maduro y Cilia Flores recoge presuntas torturas y detenciones arbitrarias que coinciden con patrones documentados por la ONU.

Por Jhon Jairo Eraso MontillaRedacción EXTRA
⏱ 5 min de lectura
Acusación contra Maduro incluye denuncias de tortura y represión en Venezuela
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Una nueva acusación presentada por la Fiscalía de Estados Unidos contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, describe presuntos casos de tortura, desaparición forzada y persecución contra opositores políticos, hechos que coinciden con patrones de violaciones de derechos humanos documentados durante años por organismos de las Naciones Unidas.

El documento judicial amplía los señalamientos sobre el funcionamiento de los organismos de seguridad venezolanos y atribuye a Maduro una presunta participación directa en decisiones relacionadas con detenciones, interrogatorios y actos de tortura. Estas acusaciones deberán ser examinadas dentro del proceso judicial y no constituyen, por sí mismas, una sentencia condenatoria.

La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, creada en 2019 por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ha investigado denuncias de abusos cometidos desde 2014. En uno de sus informes, publicado en 2020, señaló que existían motivos razonables para considerar que altos funcionarios conocían determinados crímenes y habrían contribuido a su ejecución mediante la coordinación de actividades y el suministro de recursos.

El Gobierno venezolano ha rechazado las conclusiones de las investigaciones internacionales sobre presuntas violaciones de derechos humanos.

Denuncias de tortura contra ciudadanos estadounidenses

Entre los episodios descritos en la acusación figuran los testimonios de tres ciudadanos estadounidenses que habrían sido detenidos en Venezuela y sometidos a distintos tipos de maltrato durante su permanencia bajo custodia.

Uno de los denunciantes, identificado en el expediente como víctima 7, habría sido detenido en enero de 2022 y permanecido privado de la libertad durante ocho meses y medio. Según el documento, durante ese periodo sufrió restricciones alimentarias y recibió una sustancia que le habría provocado convulsiones.

Otro testimonio corresponde a la víctima 8, quien presuntamente fue arrestada en agosto de 2023 mientras viajaba a Venezuela para visitar a sus familiares. La acusación sostiene que fue golpeada por integrantes de organismos de inteligencia militar, sufrió una lesión grave en la espalda y posteriormente fue sometida a descargas eléctricas.

De acuerdo con los fiscales estadounidenses, uno de los funcionarios que participó en los hechos habría señalado que el detenido seguía con vida porque su nacionalidad podía convertirlo en una pieza de negociación para un eventual intercambio de prisioneros.

El tercer caso, identificado como víctima 9, corresponde a un ciudadano que habría sido detenido a finales de enero de 2025. Según la acusación, permaneció privado de la libertad durante aproximadamente un año y sufrió agresiones físicas durante sus primeras horas de detención, que le habrían ocasionado una lesión permanente en uno de sus ojos.

Los fiscales también describen presuntas amenazas contra familiares de los detenidos, incluidos menores de edad, así como episodios de aislamiento prolongado, asfixia y violencia psicológica.

Coincidencias con investigaciones de Naciones Unidas

Los hechos descritos en el expediente estadounidense guardan similitudes con métodos de tortura que la misión internacional de la ONU ha documentado en Venezuela. Entre las prácticas denunciadas en diferentes investigaciones se encuentran las golpizas, las descargas eléctricas, las amenazas y la utilización de confesiones presuntamente obtenidas bajo coacción.

Los informes internacionales también han examinado denuncias sobre detenciones arbitrarias y persecución de personas consideradas opositoras al Gobierno. Estas investigaciones han buscado establecer si los abusos respondieron a actuaciones aisladas o si formaron parte de patrones más amplios de represión.

La nueva acusación sostiene que los presuntos abusos contra ciudadanos estadounidenses se habrían producido dentro de un sistema caracterizado por la violencia contra sectores de la oposición y la detención de personas por motivos políticos. La responsabilidad individual de los acusados y de otros posibles implicados deberá determinarse mediante las pruebas y los procedimientos judiciales correspondientes.

El proceso judicial continuará en Estados Unidos

El abogado de Maduro, Barry Pollack, afirmó que su cliente niega el cargo relacionado con una presunta conspiración para cometer tortura y manifestó que espera su próxima comparecencia judicial. Maduro también se ha declarado inocente de los cargos relacionados con narcoterrorismo y tráfico de drogas.

La acusación incluye posibles responsabilidades de otros funcionarios venezolanos cuya identidad no ha sido establecida públicamente en el documento. El proceso deberá determinar si existen pruebas suficientes para respaldar los señalamientos presentados por la Fiscalía.

Según la información del expediente, el juicio está previsto para comenzar en junio de 2027. Hasta entonces, las acusaciones deberán someterse al examen judicial y los señalados conservan las garantías procesales correspondientes.

El caso vuelve a situar la situación de los derechos humanos en Venezuela en el centro del debate internacional, especialmente por las denuncias de tortura, las condiciones de detención y las posibles responsabilidades de altos funcionarios estatales. La evolución del proceso será determinante para establecer cuáles de los hechos denunciados pueden probarse ante los tribunales.

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