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El aumento de las lluvias y la circulación de virus respiratorios mantienen en alerta a las autoridades sanitarias.

Los espacios cerrados con alta concentración de personas requieren medidas especiales de prevención para reducir el riesgo de contagio, especialmente entre niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
¿Por qué aumenta la preocupación por las infecciones respiratorias?
Colombia se acerca al segundo pico respiratorio del año, una temporada en la que históricamente se incrementan las infecciones respiratorias agudas (IRA). Durante octubre, noviembre y parte de los meses siguientes, los cambios climáticos y las lluvias coinciden con una mayor circulación de virus que pueden afectar las vías respiratorias y aumentar las consultas médicas.
El Instituto Nacional de Salud (INS) ha advertido sobre el incremento de estos casos en diferentes regiones del país. En su reporte con corte al 4 de octubre de 2026, la entidad registró 136.148 atenciones por infecciones respiratorias agudas durante la semana epidemiológica correspondiente. Además, se reportaron 5.759 hospitalizaciones y 662 ingresos a unidades de cuidados intensivos e intermedios en el periodo señalado, cifras que reflejan la importancia de mantener la vigilancia sanitaria.
Aunque muchas infecciones respiratorias evolucionan favorablemente, algunas pueden ocasionar complicaciones que requieren atención médica. Por esta razón, las autoridades recomiendan fortalecer las medidas de autocuidado y prestar especial atención a los síntomas en las personas que presentan mayor riesgo.
Estos son los lugares que requieren mayor atención
Los colegios, las oficinas, los restaurantes, los centros comerciales y los sistemas de transporte público figuran entre los espacios donde conviene reforzar las medidas preventivas. En estos lugares se reúnen diariamente numerosas personas y, cuando hay poca ventilación, aumenta la posibilidad de exposición a partículas respiratorias que pueden transportar virus.
En las instituciones educativas, la interacción constante entre estudiantes y docentes hace necesario promover el lavado frecuente de manos, mantener los salones ventilados y evitar que los niños asistan a clases cuando presentan síntomas que puedan representar un riesgo para los demás. También es importante que los padres estén atentos a cualquier señal de alarma y consulten con profesionales de salud cuando sea necesario.
En oficinas y establecimientos comerciales, la prevención requiere revisar la circulación del aire, mantener limpias las superficies de contacto frecuente y garantizar que los baños cuenten con jabón y elementos para secarse las manos. Los ascensores, las manijas, las barandas y las zonas comunes merecen especial atención por la frecuencia con la que son utilizados.
El transporte público también representa un entorno donde coinciden pasajeros durante periodos prolongados, especialmente en las horas de mayor demanda. Por ello, mantener hábitos de higiene, cubrirse al toser o estornudar y utilizar tapabocas cuando se tienen síntomas respiratorios son medidas que ayudan a reducir el riesgo de transmisión.
Ventilación, limpieza e higiene: las claves para prevenir contagios
Uno de los principales llamados durante esta temporada es evitar la permanencia prolongada en espacios cerrados con ventilación insuficiente. Abrir puertas y ventanas cuando las condiciones del lugar lo permitan favorece la renovación del aire y contribuye a disminuir la concentración de partículas respiratorias.
La higiene de manos también desempeña un papel importante. Las autoridades recomiendan lavarlas frecuentemente con agua y jabón, especialmente después de toser o estornudar y antes de comer. En los establecimientos con alta circulación de personas, mantener disponibles los insumos de higiene y verificar el funcionamiento de los dispensadores permite que estas prácticas puedan realizarse durante toda la jornada.
Otra recomendación consiste en evitar el contacto cercano con personas que presentan síntomas y usar tapabocas cuando se tiene tos, congestión o malestar respiratorio, especialmente al compartir espacios con personas vulnerables. Además, es importante mantener al día las vacunas recomendadas contra la influenza y la COVID-19, de acuerdo con la edad y las indicaciones sanitarias.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de presentar complicaciones?
Los niños menores de cinco años, los adultos mayores de 60 años y las personas con enfermedades crónicas requieren especial atención durante los periodos de mayor circulación viral. En estos grupos, una infección respiratoria puede evolucionar hacia complicaciones que necesitan valoración médica.
Entre los síntomas más comunes se encuentran la tos, la fiebre, la congestión nasal y el dolor de garganta. Sin embargo, hay señales que no deben ignorarse, como la dificultad para respirar, el decaimiento intenso, la fiebre alta persistente o el rechazo de alimentos en los niños.
En los bebés menores de tres meses, una temperatura de 38 °C o más requiere atención médica inmediata. Ante dificultades respiratorias u otros signos de alarma, se recomienda acudir a un servicio de salud sin demora y evitar la automedicación.
El llamado es a reforzar la prevención en todo el país
El segundo pico respiratorio representa un desafío tanto para las autoridades sanitarias como para las instituciones educativas, las empresas y los establecimientos que reciben diariamente a cientos de personas. La preparación de estos espacios y la adopción de hábitos de autocuidado pueden contribuir a reducir la transmisión y prevenir complicaciones.
La recomendación principal es no esperar a que aumenten los contagios para tomar medidas. Mantener una buena ventilación, garantizar el acceso a elementos de higiene, revisar los esquemas de vacunación y reconocer oportunamente los signos de alarma son acciones fundamentales para proteger a la población durante esta temporada.




