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¡A RECUPERAR LA PANAMERICANA ENTRE PASTO-POPAYÁN!

Miles de personas esperan viajar para disfrutar de estas festividades, reencontrarse con sus familiares y participar en las expresiones artísticas.

Por Atis Bernal Rober AlbeiroRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
¡A RECUPERAR LA PANAMERICANA ENTRE PASTO-POPAYÁN!
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Lo ocurrido en las últimas horas en la carretera que comunica a Popayán con Timbío, donde un ataque de hombres armados le costó la vida a un suboficial de la Policía y dejó heridos a otros dos uniformados, constituye una nueva voz de alerta sobre la grave situación de orden público que afecta a la vía Panamericana.

Ante estos hechos, es imperativo que el Gobierno nacional adopte medidas contundentes para garantizar la seguridad de quienes transitan por este importante corredor vial que conecta a los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca.

No podemos acostumbrarnos a que la violencia se convierta en una compañera permanente de los viajeros, transportadores, comerciantes, turistas y ciudadanos que diariamente utilizan esta carretera para cumplir sus actividades laborales, familiares y económicas. La vida de los colombianos debe estar por encima de cualquier consideración y corresponde al Estado garantizar la movilidad segura en una de las arterias viales más importantes del suroccidente del país.

El nuevo ataque contra integrantes de la Fuerza Pública demuestra que las amenazas contra la tranquilidad de esta región siguen latentes. Por ello, no basta con expresar condolencias a los familiares de las víctimas ni con anunciar investigaciones para establecer responsabilidades. Es necesario pasar de las declaraciones a las acciones concretas, mediante una estrategia de seguridad que permita prevenir nuevos atentados, combatir a los grupos armados ilegales y recuperar la confianza de quienes necesitan movilizarse por esta carretera.

La responsabilidad debe ser asumida de manera coordinada por el Gobierno nacional, el Ministerio de Defensa, las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y las autoridades departamentales y municipales. Se requiere fortalecer la presencia institucional en los puntos críticos, incrementar los patrullajes, establecer controles estratégicos y mejorar los mecanismos de inteligencia para anticiparse a las acciones de los grupos armados que pretenden sembrar temor entre la población.

Pero la seguridad no puede limitarse a una reacción temporal después de cada ataque. La vía Panamericana necesita un plan permanente de protección que tenga en cuenta las particularidades territoriales del Cauca y Nariño, departamentos golpeados por diferentes expresiones de violencia. Los dispositivos de vigilancia deben mantenerse de manera sostenida, con capacidad de respuesta oportuna y coordinación efectiva entre las instituciones responsables.

Esta exigencia adquiere mayor importancia cuando se aproxima la temporada de fin de año, una época en la que aumenta el desplazamiento de familias, el transporte de mercancías y la llegada de visitantes a diferentes destinos turísticos. En el caso de Pasto y Nariño, la preocupación es todavía mayor por la proximidad del Carnaval de Negros y Blancos, una de las celebraciones culturales más importantes de Colombia.

Miles de personas esperan viajar para disfrutar de estas festividades, reencontrarse con sus familiares y participar en las expresiones artísticas que identifican a nuestro departamento. Sin embargo, difícilmente podrá consolidarse una temporada turística exitosa si persisten el miedo, la incertidumbre y el riesgo de ataques en las carreteras que permiten llegar a esta región.

La inseguridad también golpea la economía. Cada amenaza contra la Panamericana afecta al transporte de pasajeros y carga, perjudica a los comerciantes, genera pérdidas para los empresarios y debilita las posibilidades de reactivación económica de Nariño. Una carretera amenazada termina convirtiéndose en una barrera para el desarrollo y en un obstáculo para la integración del suroccidente colombiano.

Nariño, Cauca y Valle del Cauca no pueden seguir expuestos a la incertidumbre cada vez que sus habitantes emprenden un viaje. La vía Panamericana debe recuperar plenamente las condiciones de seguridad que necesita el país. Antes de que llegue la temporada de vacaciones y se encienda la fiesta del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, las autoridades están llamadas a actuar con decisión.


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