¡A RECUPERAR LA PANAMERICANA ENTRE PASTO-POPAYÁN!
Miles de personas esperan viajar para disfrutar de estas festividades, reencontrarse con sus familiares y participar en las expresiones artísticas.

Lo ocurrido en las últimas horas en la carretera que comunica a Popayán con Timbío, donde un ataque de hombres armados le costó la vida a un suboficial de la Policía y dejó heridos a otros dos uniformados, constituye una nueva voz de alerta sobre la grave situación de orden público que afecta a la vía Panamericana.
Ante
estos hechos, es imperativo que el Gobierno nacional adopte medidas
contundentes para garantizar la seguridad de quienes transitan por este
importante corredor vial que conecta a los departamentos de Nariño, Cauca y
Valle del Cauca.
No
podemos acostumbrarnos a que la violencia se convierta en una compañera
permanente de los viajeros, transportadores, comerciantes, turistas y
ciudadanos que diariamente utilizan esta carretera para cumplir sus actividades
laborales, familiares y económicas. La vida de los colombianos debe estar por
encima de cualquier consideración y corresponde al Estado garantizar la
movilidad segura en una de las arterias viales más importantes del suroccidente
del país.
El nuevo
ataque contra integrantes de la Fuerza Pública demuestra que las amenazas
contra la tranquilidad de esta región siguen latentes. Por ello, no basta con
expresar condolencias a los familiares de las víctimas ni con anunciar
investigaciones para establecer responsabilidades. Es necesario pasar de las
declaraciones a las acciones concretas, mediante una estrategia de seguridad
que permita prevenir nuevos atentados, combatir a los grupos armados ilegales y
recuperar la confianza de quienes necesitan movilizarse por esta carretera.
La
responsabilidad debe ser asumida de manera coordinada por el Gobierno nacional,
el Ministerio de Defensa, las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y las
autoridades departamentales y municipales. Se requiere fortalecer la presencia
institucional en los puntos críticos, incrementar los patrullajes, establecer
controles estratégicos y mejorar los mecanismos de inteligencia para
anticiparse a las acciones de los grupos armados que pretenden sembrar temor
entre la población.
Pero la
seguridad no puede limitarse a una reacción temporal después de cada ataque. La
vía Panamericana necesita un plan permanente de protección que tenga en cuenta
las particularidades territoriales del Cauca y Nariño, departamentos golpeados
por diferentes expresiones de violencia. Los dispositivos de vigilancia deben
mantenerse de manera sostenida, con capacidad de respuesta oportuna y
coordinación efectiva entre las instituciones responsables.
Esta
exigencia adquiere mayor importancia cuando se aproxima la temporada de fin de
año, una época en la que aumenta el desplazamiento de familias, el transporte
de mercancías y la llegada de visitantes a diferentes destinos turísticos. En
el caso de Pasto y Nariño, la preocupación es todavía mayor por la proximidad
del Carnaval de Negros y Blancos, una de las celebraciones culturales más
importantes de Colombia.
Miles de
personas esperan viajar para disfrutar de estas festividades, reencontrarse con
sus familiares y participar en las expresiones artísticas que identifican a
nuestro departamento. Sin embargo, difícilmente podrá consolidarse una
temporada turística exitosa si persisten el miedo, la incertidumbre y el riesgo
de ataques en las carreteras que permiten llegar a esta región.
La
inseguridad también golpea la economía. Cada amenaza contra la Panamericana
afecta al transporte de pasajeros y carga, perjudica a los comerciantes, genera
pérdidas para los empresarios y debilita las posibilidades de reactivación
económica de Nariño. Una carretera amenazada termina convirtiéndose en una
barrera para el desarrollo y en un obstáculo para la integración del
suroccidente colombiano.
Nariño,
Cauca y Valle del Cauca no pueden seguir expuestos a la incertidumbre cada vez
que sus habitantes emprenden un viaje. La vía Panamericana debe recuperar
plenamente las condiciones de seguridad que necesita el país. Antes de que
llegue la temporada de vacaciones y se encienda la fiesta del Carnaval de
Negros y Blancos de Pasto, las autoridades están llamadas a actuar con
decisión.




