Edición Colombia
-- °CClima
USD --TRM

Inicio/Salud

¿A qué hora conviene cenar? La ciencia advierte sobre los riesgos de comer demasiado tarde

Cenar entre las 19:30 y las 21:00, mantener horarios regulares y dejar entre dos y tres horas antes de acostarse son algunas de las recomendaciones de los espec

Por Diana Paola Calderón RoseroRedacción EXTRA
⏱ 5 min de lectura
¿A qué hora conviene cenar? La ciencia advierte sobre los riesgos de comer demasiado tarde
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
La hora de la cena podría ser más importante de lo que muchas personas imaginan. Aunque la alimentación saludable suele centrarse en los ingredientes y las porciones, la ciencia también estudia cómo los horarios de las comidas influyen en el funcionamiento del organismo, el control de la glucosa y la regulación del apetito.

De acuerdo con especialistas en nutrición, cenar habitualmente a las 22:00 o 23:00 puede no ser la mejor opción, especialmente cuando la comida se consume poco antes de dormir. Esto se debe a que el cuerpo funciona mediante ritmos circadianos, ciclos biológicos de aproximadamente 24 horas que regulan procesos como el sueño, la secreción hormonal y el metabolismo.

Cristina Petratti, médica especialista en obesidad y nutrición, explica que durante el día el organismo suele procesar mejor los alimentos. Al acercarse la noche, aumenta la melatonina, hormona relacionada con el sueño, que también puede influir en la respuesta del cuerpo a la glucosa.

Por esta razón, el momento en que se consume la última comida puede tener efectos sobre la salud, además de la calidad de los alimentos elegidos.

¿Qué ocurre cuando se cena demasiado tarde?

Diversas investigaciones han analizado las diferencias entre consumir una misma comida temprano o varias horas después. Los resultados sugieren que comer tarde puede modificar la respuesta metabólica y la regulación del hambre.

Un ensayo publicado en la revista científica Cell Metabolism encontró que comer más tarde, manteniendo constantes otros factores, aumentaba la sensación de hambre, reducía los niveles de leptina —una hormona relacionada con la saciedad— y disminuía el gasto energético durante el día.

Otros estudios experimentales también han observado que cenar tarde puede elevar la respuesta de la glucosa en sangre y modificar el uso de las grasas como fuente de energía durante la noche.

Además, una investigación observacional realizada en Francia con más de 100.000 participantes encontró una asociación entre cenar después de las 21:00 y un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, en comparación con hacerlo antes de las 20:00. La relación fue especialmente notable entre las mujeres.

Sin embargo, los investigadores advierten que una asociación estadística no demuestra que cenar tarde sea, por sí solo, la causa de estos problemas. También intervienen otros factores, como la alimentación general, el sueño, la actividad física y las condiciones de salud.

¿Cuál es la mejor hora para cenar?

No existe una hora universal que funcione para todas las personas, ya que los horarios laborales, las rutinas familiares y las necesidades individuales son diferentes.

No obstante, una recomendación habitual de los especialistas es cenar entre las 19:30 y las 21:00, siempre que sea compatible con la rutina de cada persona. También aconsejan dejar un intervalo de dos a tres horas entre la cena y el momento de acostarse.

Por ejemplo, si una persona suele dormir a las 23:00, podría procurar terminar de cenar alrededor de las 20:00 o 21:00. De esta manera, dispone de tiempo antes de acostarse y evita concentrar una comida abundante justo al final del día.

Quienes acostumbran cenar a las 22:00 o más tarde pueden comenzar adelantando el horario entre 30 y 60 minutos, en lugar de intentar cambiar toda su rutina de un día para otro.

La regularidad también es importante: mantener horarios relativamente estables ayuda a coordinar la alimentación con los ritmos naturales del organismo.

Cenar tarde también puede aumentar el apetito

Otro aspecto que preocupa a los especialistas es la relación entre los horarios y las decisiones alimentarias. Cuando una persona pasa muchas horas sin comer antes de la cena, puede llegar con demasiada hambre y terminar consumiendo porciones mayores o eligiendo productos ricos en azúcar, grasas y sal.

Para evitarlo, una merienda equilibrada durante la tarde puede ser útil. Algunas alternativas son una fruta, un yogur natural o una pequeña porción de frutos secos.

La finalidad no es comer menos a cualquier precio, sino distribuir mejor los alimentos durante el día para llegar a la cena con un nivel de hambre manejable.

También conviene evitar las comidas excesivamente abundantes antes de dormir, especialmente en personas que experimentan acidez o reflujo.

¿Qué debería incluir una cena saludable?

Además del horario, la composición de la cena continúa siendo fundamental. Los especialistas recomiendan priorizar alimentos nutritivos y porciones acordes con las necesidades individuales.

Entre las opciones que pueden formar parte de una cena equilibrada están:

Proteínas: pescado, huevos, pollo, legumbres o tofu.

Verduras: preparaciones cocidas o ensaladas variadas.

Carbohidratos de calidad: cereales integrales, papa o alimentos similares, en cantidades adecuadas.

Grasas saludables: aceite de oliva, aguacate o frutos secos, según las necesidades de cada persona.

No es necesario eliminar por completo los carbohidratos ni saltarse la cena para cuidar el peso. Lo importante es mantener una alimentación equilibrada, controlar las porciones y evitar que la mayor parte de la ingesta diaria se concentre en las últimas horas de la noche.

Los horarios deben adaptarse a cada persona

Aunque la evidencia respalda los beneficios potenciales de adelantar la cena, los especialistas señalan que no todas las personas tienen las mismas rutinas. Quienes trabajan por turnos, tienen jornadas nocturnas o presentan necesidades médicas particulares pueden requerir estrategias diferentes.

En conclusión, cenar temprano y mantener horarios regulares puede favorecer el control metabólico y contribuir a un mejor descanso. Más que obsesionarse con una hora exacta, la recomendación es evitar las comidas abundantes justo antes de dormir, procurar terminar de cenar entre dos y tres horas antes de acostarse y mantener hábitos alimentarios sostenibles a largo plazo.

Más Noticias en EXTRA

Ver todo Salud →