23 años haciendo del Derecho una herramienta de vida, justicia y paz
Hay profesiones que se ejercen desde el conocimiento, pero también existen aquellas que se convierten en una verdadera vocación de servicio.

Hay profesiones que se ejercen
desde el conocimiento, pero también existen aquellas que se convierten en una
verdadera vocación de servicio. Ese es el camino que ha recorrido Mónica López,
abogada con más de 23 años de experiencia profesional, quien ha hecho del
Derecho una herramienta para acompañar a las personas en algunos de los
momentos más importantes y complejos de sus vidas.
Su trayectoria en el sur de
Colombia se ha caracterizado por una mirada humana de la justicia,
especialmente en asuntos relacionados con las mujeres, la familia, la infancia
y la protección de los derechos fundamentales. Para López, detrás de cada proceso
jurídico existe una historia, una familia, un conflicto o una persona que
necesita ser escuchada.
Procesos
Su experiencia abarca diferentes
áreas del Derecho, entre ellas familia, violencia intrafamiliar, género,
laboral, administrativo, constitucional y civil. Sin embargo, uno de los campos
que ha marcado especialmente su ejercicio profesional es el derecho de familia,
donde ha acompañado procesos de divorcio bajo una perspectiva que busca ir más
allá de la confrontación.
Hablar de divorcios justos y
significantes, en su visión, significa comprender que una separación no
necesariamente tiene que convertirse en una guerra. Puede ser también el
comienzo de una nueva etapa, especialmente cuando existen hijos, vínculos
familiares y decisiones que deben tomarse pensando en el bienestar de todos los
involucrados.
“Creo en una justicia humana,
cercana y transformadora, que escucha, protege y propone soluciones reales para
la vida de las personas”, expresa Mónica López, una frase que resume buena
parte de su filosofía profesional.
A lo largo de estos 23 años,
López ha asumido diferentes responsabilidades dentro del ejercicio jurídico. Su
recorrido incluye su labor como conjuez del Tribunal Administrativo de Nariño,
así como su desempeño como árbitro ante la Sala Laboral de la Corte Suprema de
Justicia.
También ha ejercido como asesora
empresarial y conciliadora en diferentes áreas del Derecho, consolidando una
visión en la que la solución de los conflictos no siempre tiene que terminar en
una disputa prolongada ante los tribunales.
Parte importante de su
trayectoria está relacionada con casos y decisiones judiciales que han tenido
incidencia en la protección de derechos.
Entre ellos se encuentra la
Sentencia T-121 de 2024 de la Corte Constitucional, relacionada con el
reconocimiento de la violencia institucional como una forma de violencia de
género, un pronunciamiento de especial relevancia para la protección de las
mujeres en Colombia.
También destaca la Sentencia
SU-239 de 2024, relacionada con la participación de pacientes dentro de
procesos de reconstrucción derivados de situaciones de mala praxis en
procedimientos quirúrgicos estéticos.


