No volvió a casa

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La desaparición de Deisy Alejandra Arango Palacios, de 22 años, estremeció a la comunidad de Cartago. La joven, madre de una niña de tres años, salió de su vivienda en el barrio San Isidro, corregimiento de Puerto Caldas, con el propósito de comprar medicamentos en una droguería de Cartago. Montada en una motocicleta Eco Deluxe de color negro con rojo, emprendió un recorrido que parecía rutinario, pero que terminó convertido en un misterio doloroso.

Durante los siguientes tres días, familiares y allegados aguardaron noticias de su paradero. La ausencia de Deisy generó preocupación creciente, pues era reconocida por su dedicación a la familia y por el cariño que despertaba en quienes la conocían. La incertidumbre se transformó en tragedia setenta y dos después, cuando su cuerpo fue hallado sin vida con heridas de bala y hematomas en el sector del patinódromo de la Villa de Robledo, cerca de la Isleta, en Cartago.

Las autoridades hicieron presencia en el lugar, adelantando las diligencias de inspección y acordonamiento. Personal judicial recopiló información y abrió las investigaciones correspondientes para esclarecer las circunstancias de su muerte. El procedimiento incluyó entrevistas con familiares y vecinos, así como la verificación de cámaras de seguridad en la zona. Los móviles y responsables del hecho aún son materia de investigación.

Comunidad

El hallazgo dejó un eco de dolor en la comunidad. Vecinos y amigos recordaron a Deisy como una joven trabajadora, entregada a su hija y con sueños que quedaron truncados. La noticia se expandió rápidamente, generando mensajes de solidaridad hacia la familia, que hoy enfrenta la difícil tarea de comprender y sobrellevar la pérdida. La comunidad, golpeada por la pérdida, expresa que no confía en las autoridades ni en sus investigaciones. Señalan que los casos suelen quedar en silencio y sin respuestas claras. Sin embargo, reconocen que no les queda más remedio que esperar, aferrados a la esperanza de que algún día se esclarezca lo ocurrido y se haga justicia por la vida de Deisy.

La familia de Deisy espera que las investigaciones avancen y que se esclarezca el trágico final que tuvo la joven. Su ausencia deja un vacío profundo, marcado por la melancolía de quienes la conocieron y por la fragilidad que la violencia impone en la vida cotidiana. En Cartago, la tarde quedó atravesada por el estruendo de la noticia, un trueno que recuerda que detrás de cada cifra hay un rostro, una historia y una comunidad que llora.


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