NO SE SABE DE SU PARADERO

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El barrio La Francia, en la capital tolimense, se convirtió en escenario de angustia y desesperación luego de que Luz Morales denunciara públicamente el presunto secuestro de su hija, Maira Alejandra Marcos, una joven de 16 años. El hecho, ocurrido el pasado 4 de diciembre, ha sacudido a la comunidad y despertado un fuerte llamado de atención sobre la seguridad de los menores en la ciudad.

La denuncia tomó mayor relevancia al ser expuesta durante la visita del expresidente Álvaro Uribe y la senadora Paloma Valencia, quienes estuvieron presentes en la región. En medio de la multitud, Morales pidió apoyo para lograr el regreso de su hija, relatando entre lágrimas la difícil situación que atraviesa desde que la adolescente desapareció.

“Ella solo quería estudiar, tenía sueños grandes y no me la dejaron. Se la llevaron y la necesito de vuelta”, expresó la madre, quien además señaló que vive con discapacidad y depende emocional y físicamente de su hija para sobrellevar la vida diaria.

El relato de Morales estremeció a los asistentes, quienes escucharon cómo la joven habría sido llevada contra su voluntad. La madre aseguró que el último contacto con Maira Alejandra se produjo el pasado 29 de enero, cuando la adolescente logró comunicarse y manifestó que intentaría escapar en cuanto tuviera la oportunidad. Este mensaje, lejos de tranquilizar, incrementó la preocupación de la familia, pues la madre teme que cualquier intento de fuga pueda poner en riesgo la vida de la menor. “Tengo miedo de que lo intente porque la pueden matar”, afirmó con voz quebrada.

La situación ha generado un ambiente de incertidumbre en la comunidad, que se pregunta cómo es posible que un caso de tal magnitud no haya recibido aún una respuesta oficial por parte de las autoridades competentes. Vecinos y allegados han mostrado solidaridad con Morales, acompañándola en su búsqueda y difundiendo información para tratar de ubicar a la adolescente.

Hasta el momento, no se conocen pronunciamientos oficiales de la Policía ni de la Fiscalía sobre este caso. Sin embargo, la familia insiste en que cualquier persona que tenga información relevante debe comunicarse de inmediato para colaborar en el regreso de Maira Alejandra. La madre, visiblemente afectada, reiteró que no descansará hasta encontrar a su hija y que seguirá tocando puertas, incluso en escenarios políticos, para que su voz sea escuchada.

El caso, marcado por el dolor y la incertidumbre, se ha convertido en un símbolo de la lucha de una madre que clama justicia y exige respuestas. La ciudad observa con atención, mientras la historia de Maira Alejandra Marcos se convierte en un llamado urgente a la acción y a la solidaridad.


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