En una intensa operación en zona rural del Caquetá, alias ‘El Paisa’, uno de los hombres de confianza de alias “Iván Mordisco” y cabecilla de las disidencias de las Farc, fue abatido. Con él murieron otros once integrantes de la estructura criminal conocida como Estructura Primera “Armando Ríos”, que durante años sembró miedo en varias regiones del sur del país.
Alias ‘El Paisa’ llevaba más de ocho años moviéndose en la zona, organizando ataques que afectaron tanto a la población civil como a integrantes de la Fuerza Pública. Su influencia alcanzaba departamentos como Guaviare, Meta, Vichada, Guainía y Vaupés, donde su grupo imponía control e intimidación sobre comunidades enteras. Según vecinos y líderes locales, su presencia siempre estuvo ligada a desapariciones, extorsiones y enfrentamientos que mantenían a la gente en constante alerta.
El abatimiento de este cabecilla representa un golpe fuerte para la estructura criminal, que ahora queda debilitada y sin su principal líder. La operación se desarrolló con rapidez y coordinación, lo que impidió que alias ‘El Paisa’ y sus hombres pudieran reaccionar.
Armas Incautadas
Durante el operativo, las autoridades encontraron y se llevaron armas, explosivos, radios de comunicación y otros equipos que la disidencia usaba para planear sus fechorías. Este material era clave para mantener el control en el territorio y coordinar ataques o intimidaciones. La pérdida de estos recursos deja a la estructura en desventaja y reduce significativamente su capacidad de moverse y actuar con violencia en la región.
Para los vecinos, la noticia fue recibida con alivio. Muchos recordaron los días en los que salir de sus casas significaba cruzar los dedos para no encontrarse con hombres armados. Ahora, con la caída de alias ‘El Paisa’, sienten que por primera vez en mucho tiempo pueden respirar un poco más tranquilos.
Respiro Local
Aunque la violencia no desaparece de inmediato, la muerte de este cabecilla marca un punto de inflexión. La estructura pierde a su líder y se debilita en coordinación y movilidad, lo que da margen a que las comunidades empiecen a recuperar cierta tranquilidad.
Habitantes de la zona aseguran que este resultado demuestra que los grupos criminales que por años sembraron miedo pueden ser golpeados. Esperan que la ausencia de alias ‘El Paisa’ contribuya a reducir los ataques y que la seguridad de la población sea menos precaria.
La operación deja un mensaje claro: las disidencias no son invencibles y la presión constante puede debilitar sus estructuras. Para los caqueteños, es un respiro, aunque saben que la vigilancia debe continuar para que la paz vuelva a consolidarse en su territorio.



