El Ministerio de Transporte autorizó a la Secretaría de Tránsito de Popayán la instalación de dos nuevas fotomultas al norte de la ciudad, con el objetivo declarado de reducir los accidentes de tránsito ocasionados por exceso de velocidad y otras infracciones. Según la información oficial, los dispositivos estarán ubicados en Bella Vista, sobre la vía Panamericana, operando en ambos sentidos de circulación: norte–sur y sur–norte.

Con estas adiciones, Popayán pasará a contar con cinco puntos de fotodetección, sumándose a los tres ya existentes en la ciudad. Aunque aún no se ha definido la fecha exacta de instalación ni el inicio de operación, se espera que todo el proceso se concrete durante el primer semestre de 2026.
Las cámaras sancionarán las mismas infracciones que los puntos actuales, incluyendo circular sin SOAT vigente, no contar con revisión técnico-mecánica, incumplir la medida de pico y placa y exceder los límites de velocidad. La Secretaría de Tránsito, bajo la dirección de Lizeth Vanessa Plazas, insiste en que la medida tiene un fin preventivo y no recaudatorio, destacando la importancia de la seguridad vial y la reducción de la accidentalidad en Popayán.

Habitantes cuestionan la medida
A pesar de los argumentos oficiales, la decisión ha generado controversia entre los habitantes de la capital caucana. Muchos consideran que la ciudad es relativamente pequeña para instalar cinco fotomultas, y algunos señalan que el aumento de estos dispositivos podría tener fines económicos más que de seguridad. La percepción general apunta a que los controles podrían convertirse en un negocio municipal bajo el pretexto de la prevención, alimentando desconfianza hacia las autoridades de tránsito.
“Nos preocupa que estas cámaras se vean más como una forma de recaudar dinero que como una medida real de seguridad. Popayán no es Bogotá ni Cali, y la gente ya se siente vigilada constantemente”, señaló un residente del sector norte. Por su parte, la Secretaría de Tránsito reafirma que la prioridad es salvar vidas, reducir la accidentalidad y promover una conducción responsable, aunque no se descarta que la polémica siga creciendo hasta la puesta en marcha de los dispositivos.



