Marcos Portela perdió la vida tras colisionar contra la estructura del puente El Correntoso.
La tragedia tocó la puerta de una familia en el municipio de El Guamo, Tolima, tras confirmarse la muerte de uno de sus hijos en tierras ajenas. Lo que debía ser un viaje de descanso y amor terminó en un trágico funeral para Marcos Andrés Portela Preciado, un vigilante que trabajaba en Bogotá, pero que encontró su final en las peligrosas vías de la costa colombiana, más específicamente en el municipio de San Bernardo del Viento. El estruendo de un impacto seco rompió el silencio en el sector del puente El Correntoso, donde el cuerpo del tolimense quedó tendido sin vida tras una maniobra que resultó fatal.
Hechos
Marcos Andrés, quien aprovechaba unos días libres para visitar a su pareja sentimental en la vereda Nicaragua, en jurisdicción de Moñitos, se movilizaba solo al momento del siniestro. Según los primeros reportes de los testigos y las autoridades de tránsito, el hombre conducía su motocicleta Honda CB190 negra, de placas ZSX-24H, pero algo salió terriblemente mal al llegar a la estructura del puente.
Por causas que aún son un misterio para los investigadores, Portela perdió el control de su moto y se estrelló de frente contra el concreto del puente. El golpe fue tan violento que, cuando los paramédicos del Hospital San José llegaron al sitio, solo pudieron cubrir el cadáver, pues el guamuno ya no tenía signos vitales.
Tristeza
La noticia corrió como pólvora en su tierra natal, donde lo recordaban como un hombre trabajador que se ganaba su sustento cuidando la seguridad en Bogotá. Mientras su compañera sentimental lo esperaba de regreso, Marcos ya era el centro de un operativo judicial de levantamiento de cadáver. En el sitio, los investigadores encontraron su motocicleta prácticamente intacta en comparación con la magnitud del daño físico que sufrió el conductor. Las autoridades realizaron los actos urgentes bajo la mirada de curiosos que no podían entender la sangrienta escena.
De manera extraoficial, un dato ha partido el corazón de los habitantes de El Guamo: se dice que Marcos era el único hijo de su madre, quien ahora enfrenta el dolor más grande que puede sentir un ser humano. La soledad de la vía y la oscuridad del puente El Correntoso se tragaron los sueños de este vigilante que solo quería pasar un tiempo de calidad en la costa. Ahora, su familia adelanta los trámites para traer sus restos de vuelta al Tolima y darle el último adiós en la tierra que lo vio nacer.


