Juan Prieto y Juan Castro perdieron la vida tras chocar de frente con una tracto mula.
La ciudad de Ibagué amaneció sumida en la tristeza tras confirmarse la muerte de dos de sus ciudadanos más queridos en un brutal accidente registrado en la vía Girardot – Cambao, poco antes de las 8:00 de la mañana del pasado domingo 30 de noviembre. El siniestro, que también dejó un tercer fallecido cuya identidad aún no ha sido establecida, estremeció a familiares, amigos y a toda una comunidad que hoy llora la repentina partida de figuras muy reconocidas en la ciudad.
El chef Juan Prieto Muñoz, apreciado por su talento y carisma en los fogones, y el destacado billarista Juan Castro, conocido ampliamente como “El chico maravilla del billar”, viajaban en la camioneta que terminó involucrada en un choque frontal con una tractomula. La violencia del impacto fue tal que los ocupantes del vehículo menor no tuvieron posibilidad alguna de sobrevivir, según los primeros reportes de las autoridades y organismos de socorro que atendieron la emergencia.
Los mensajes de dolor no se hicieron esperar. Una familiar del chef expresó entre lágrimas: “Hoy Dios te recibe con su manto sagrado. Fue muy rápida y tal vez muy confusa tu partida, no sé cómo vamos a seguir adelante. Dejas una huella imborrable en todos”. Palabras que retratan el profundo vacío que deja Prieto, un profesional admirado y una persona cercana para quienes lo rodeaban.
De igual forma, el fallecimiento de Juan Castro conmocionó al mundo del billar en Ibagué. Sus conocidos lo describen como un joven leal, amoroso y talentoso, cuya habilidad en las mesas le ganó respeto y cariño. Su apodo, “El chico maravilla del billar”, resonaba en torneos y escenarios locales, donde más de una vez fue celebrado por su destreza y nobleza.
Las autoridades continúan recopilando información para esclarecer las circunstancias exactas del choque, que ocurrió en una recta cercana al casco urbano de Nariño. Por ahora, se espera un informe oficial que dé más detalles sobre la dinámica del siniestro y la identidad del tercer ocupante fallecido. Entre tanto, Ibagué permanece de luto, aferrada al recuerdo de dos hombres que dejaron una marca imborrable en la vida comunitaria




