2025 será recordado en los libros de historia como el punto de inflexión donde las energías limpias finalmente derrotaron a los combustibles fósiles. Según los informes de cierre de año de la Agencia Internacional de Energía, la energía solar y eólica superaron oficialmente al carbón como la principal fuente de electricidad a nivel mundial por primera vez en la historia moderna. Este avance ha sido liderado por potencias como China, que ha instalado cifras récord de capacidad renovable, y el Reino Unido, donde la generación de energía a partir del carbón ha desaparecido prácticamente de la red nacional, demostrando que la transición hacia una economía descarbonizada es técnica y económicamente viable.
Este cambio estructural no solo ha tenido beneficios económicos, sino que ha generado resultados tangibles para el medio ambiente: China reportó su primera caída significativa de emisiones de CO₂ en décadas, con una reducción del 1,6% en el primer semestre del año. Al mismo tiempo, el Tratado Global de los Océanos, que entra en vigor plenamente este 1 de enero de 2026, ha permitido la creación de nuevas áreas marinas protegidas masivas en la Polinesia Francesa y el Atlántico. La combinación de una matriz energética más limpia y una protección legal de los ecosistemas está permitiendo que la biodiversidad marina respire, marcando el inicio de una recuperación ecológica que parecía imposible hace apenas diez años.




