Ibagué quedó sacudida tras la muerte de un menor de 17 años, ocurrida el sábado 10 de enero en el Hospital Federico Lleras Acosta.
El joven, procedente de la zona rural del municipio de Ataco, había sido remitido el 7 de enero con un cuadro clínico de alta complejidad asociado a fiebre amarilla. Pese a contar con antecedente vacunal y recibir atención en la unidad de cuidados intensivos pediátricos, la enfermedad evolucionó de manera acelerada y derivó en su fallecimiento.
Martha Palacios, gerente del Hospital Federico Lleras Acosta, lamentó el hecho y expresó solidaridad con la familia, destacando el esfuerzo del equipo médico. Sin embargo, el caso abrió un debate sobre la responsabilidad institucional y la necesidad de reforzar los protocolos de prevención, pues la fiebre amarilla ha dejado 48 muertos en el Tolima, departamento que concentra el 85 % de los contagios registrados en el país.
La Fiscalía recibió información preliminar sobre el deceso y se espera que Medicina Legal confirme las causas exactas de la muerte, en un proceso que busca establecer si hubo fallas en la atención o si la enfermedad actuó de manera inevitable. Autoridades de salud, por su parte, insistieron en la vacunación y en la consulta inmediata ante síntomas como fiebre alta, vómito persistente, ictericia o sangrado.
En municipios como Ataco, Melgar, Carmen de Apicalá, Cunday, Villarrica y Purificación se instalaron puestos de vacunación estratégicos. La comunidad exige respuestas claras y acciones contundentes para frenar una enfermedad que ya enluta a decenas de familias.


