Muere Gonzalo Suárez a los 92 años, figura esencial del cine y la literatura española

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El cine español está de luto por la muerte de Gonzalo Suárez, quien falleció este martes 29 de septiembre de 2026 en Madrid a los 92 años. La noticia fue confirmada por fuentes de su familia y por la Academia de Cine, después de una trayectoria de más de seis décadas marcada por el cine, la literatura, el periodismo y una constante búsqueda de nuevas formas de expresión.

Nacido en Oviedo en 1934, Suárez construyó una carrera difícil de encasillar. Fue escritor, director y guionista de cine, periodista deportivo, dibujante, actor y productor. Su obra transitó entre diferentes géneros y disciplinas, con una particular combinación de humor, fantasía, literatura y reflexión sobre la creación artística.

Una carrera entre la literatura y el cine

Antes de consolidarse como cineasta, Suárez desarrolló una importante faceta literaria y periodística. Publicó alrededor de una treintena de libros y también ejerció como periodista deportivo bajo el seudónimo de Martín Girard, nombre con el que firmó crónicas y reportajes posteriormente recopilados en La suela de mis zapatos.

Su relación con el cine comenzó dentro de la llamada Escuela de Barcelona, movimiento cinematográfico de los años sesenta vinculado a propuestas alternativas y vanguardistas. En 1969 debutó como director con Ditirambo y posteriormente desarrolló una filmografía de 21 películas.

Entre sus trabajos más reconocidos se encuentran Epílogo, Aoom, La Regenta, Oviedo Express y Remando al viento. Esta última, protagonizada por Hugh Grant, le permitió obtener el Goya a Mejor Dirección en 1990, además de otros reconocimientos relacionados con su trayectoria cinematográfica.

Un creador difícil de clasificar

La particularidad de Gonzalo Suárez estuvo también en su negativa a permanecer dentro de una única disciplina. Su obra combinó literatura, cine, teatro, periodismo y dibujo, mientras sus historias exploraban frecuentemente los límites entre la realidad, la imaginación y el sueño.

El escritor argentino Julio Cortázar, amigo de Suárez, llegó a plantear la dificultad de definirlo como escritor que hacía cine o cineasta que regresaba constantemente a la literatura. Esa mezcla de disciplinas terminó convirtiéndose en una de las características centrales de su trayectoria.

Suárez también mantuvo una relación poco convencional con la industria cinematográfica. Una de sus grandes frustraciones fue un proyecto de King Kong que pretendía realizar junto a Sam Peckinpah y Ray Bradbury. La propuesta nunca llegó a convertirse en película, pero formó parte de las numerosas historias que acompañaron una carrera marcada por proyectos singulares.

El Goya de Honor, su último gran reconocimiento

En 2026, la Academia de Cine le concedió el Goya de Honor por una trayectoria desarrollada al margen de las convenciones y por una filmografía en la que experimentó con diferentes géneros y estilos. El reconocimiento llegó después de aproximadamente 60 años de actividad artística.

Durante su discurso, Suárez defendió el valor del cine como espacio para la imaginación y recordó que había sobrevivido a las transformaciones tecnológicas. También resumió con su habitual ironía la relación que mantenía con los reconocimientos y con el paso del tiempo.

Su trayectoria también fue reconocida con el Premio Nacional de Cinematografía, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el Premio Luis Buñuel, además de distinciones internacionales como el título de Caballero de las Artes y las Letras de Francia y la Orden de Alfonso X el Sabio.

Un legado que atraviesa generaciones

Durante sus últimos años, Suárez dejó de dirigir películas, aunque continuó vinculado a la escritura y reflexionando sobre el cine y la creación. Su obra permanece como parte de una etapa fundamental de la cultura española contemporánea y como ejemplo de una carrera que nunca se limitó a una sola forma de expresión.

Con su muerte, España pierde a uno de sus creadores más singulares. Gonzalo Suárez deja un legado construido entre películas, libros, crónicas y personajes, pero también una manera particular de entender la creación artística: sin fronteras estrictas entre la literatura y el cine y con la imaginación como uno de sus principales motores.


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