La presencia de redes de microtráfico en cercanías de instituciones educativas sigue siendo una preocupación latente en varios municipios del Cauca. Padres de familia y docentes han alertado sobre la circulación de sustancias psicoactivas en zonas frecuentadas por adolescentes y jóvenes.
Aunque las modalidades varían, los denunciantes aseguran que los expendedores utilizan menores de edad como intermediarios o se aprovechan de espacios públicos cercanos a los colegios para distribuir las sustancias. Esta situación genera un entorno de riesgo para la comunidad educativa y afecta la seguridad del sector.
Algunos estudiantes han reconocido haber sido abordados en repetidas ocasiones, incluso en horarios de ingreso y salida, lo que demuestra la persistencia del problema. Para los padres, esto representa una amenaza directa al bienestar de sus hijos y una señal de alerta sobre la falta de control efectivo en estas zonas.
Expertos en prevención del consumo señalan que el microtráfico no solo implica distribución de drogas, sino también la aparición de otros delitos asociados, como amenazas, extorsiones y enfrentamientos entre bandas.
La comunidad educativa insiste en que más allá de los operativos puntuales, se requieren estrategias integrales que incluyan prevención, acompañamiento psicosocial y fortalecimiento del tejido comunitario. El temor es que, sin medidas sostenidas, los entornos escolares continúen siendo terreno fértil para estas dinámicas ilegales.


