Menores JIW consumen bóxer en San José del Guaviare

Continúa la problemática de consumo de sustancias psicoactivas en niños, niñas y adolescentes indígenas, la comunidad manifestó su preocupación e hizo un llamado a las autoridades municipales.
Pola Amaya, pide que las autoridades.
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Los ciudadanos se manifestaron gravemente preocupados por la problemática de estado de indigencia y consumo de sustancias psicoactivas en menores de la etnia Jiw en San José del Guaviare, ya que han sido vistos en diversos sectores pidiendo dinero, peleando por comida y consumiendo bóxer para lidiar con el hambre.

Una ciudadana del sector del barrio, La Paz de san José del Guaviare comentó que vio un grupo de cinco menores de edad de entre 5 y 11 años en estado de abandono, puesto que solían dormir en la esquina de un concesionario cerca de la vivienda de la denunciante.

“A mí me dio mucha lástima ver los niños ahí tirados, pasando necesidad y pues se les notaba que tenían frío y hambre, entonces yo me dirigí a la tienda, compré una gaseosita, unas galletas y les ofrecí, pero apenas me vieron ya se iban a poner a pelear entre ellos por la comida, claro que yo la repartí para todos, pero pude notar que ellos tenían en sus manitos bóxer y me dijeron que eso lo olían para que no les diera tanta hambre”, expresó Pola Amaya.

Avistamiento

En otras partes del municipio, ciudadanos preocupados por los menores han realizado la respectiva denuncia ante las autoridades, ya que, en otro punto, pequeños fueron vistos cerca de un paso peatonal que conduce al puerto de los pescadores del centro cultural del municipio en las mismas condiciones de hambre y abandono.

La comunidad también relató que, pese a las ayudas ofrecidas por la comunidad, los menores siempre aparecen con tarros de bóxer y los consumen en vía pública.

Consternación

“Casi siempre uno ve a estos niños en las calles, ya sea solo o pidiendo monedas o cuando uno no les pide dar, entonces ellos comienzan a robar y es preocupante que aún no se hayan pronunciado las autoridades”, enfatizó la denunciante.

Ciudadanos piden a la alcaldía y gobernación responsabilizarse por la vida digna de los menores de los resguardos indígenas porque según comentaron se está normalizando ver a los menores a diaria bajo estado psicoactivo y nadie hace nada al respecto.

El bóxer se adhiere a la corteza del cerebro, retarda el aprendizaje, altera el habla. Afecta el sistema nervioso central y, por ende, el comportamiento psicomotriz. Lo que los convierte en seres más propensos a la depresión, así lo determinan estudios psiquiátricos.


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