Wilches advierte sobre riesgos legales por la caza ilegal tras regreso de águilas.
El regreso de las águilas cuaresmeras a Ibagué encendió nuevamente las alarmas entre las autoridades ambientales y municipales, quienes advierten que su presencia no debe ser tomada como un espectáculo para intervenir, sino como un fenómeno natural que requiere protección. Estas aves migratorias han sido vistas en distintos puntos de la ciudad, confirmando su paso en la ruta hacia Norteamérica, lo que ha despertado tanto admiración como preocupación.
En sectores como Picaleña, los alrededores de la Universidad del Tolima, el Cañón del Combeima y zonas cercanas al aeropuerto, ciudadanos han reportado la presencia de estas aves, conocidas por su imponente vuelo y su papel clave en el equilibrio ambiental. Sin embargo, junto con los avistamientos también surge un problema persistente: la caza ilegal.
Las autoridades han sido enfáticas en que este comportamiento no solo pone en riesgo a la especie, sino que también constituye un delito grave. Por ello, la Administración Municipal anunció operativos de control y vigilancia para evitar cualquier ataque contra estas aves.
“Nos hemos dado cuenta que estas aves están en Ibagué… por eso, junto con la Secretaría de Gobierno, realizaremos puntos de control y estaremos vigilantes para que no les hagan daño”, señaló el funcionario Harold Wilches, reiterando el compromiso institucional con la protección de la fauna.
Más allá del daño ambiental, las sanciones para quienes incurran en la caza de estas aves pueden ser contundentes. La legislación vigente en Colombia contempla castigos ejemplares que buscan frenar este tipo de prácticas.
Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para disfrutar de la presencia de las águilas de manera responsable, evitando cualquier tipo de intervención que pueda afectar su paso. Estas aves cumplen una función vital en el ecosistema, ya que ayudan a controlar plagas como roedores e insectos, contribuyendo así al equilibrio natural de la región.



