ORFAY ANTONIO OCAMPO murió, dejando un vacío profundo en el patrimonio musical y en el talento local. Reconocido como el gran émulo de Luis Alberto Posada, conquistó con su voz e interpretaciones el corazón de los cartagüeños. Su trayectoria artística lo convirtió en figura admirada y respetada, capaz de llevar alegría a escenarios y eventos de la región. Hoy, su partida se siente como una pérdida irreparable para la cultura de la localidad. La comunidad lo extraña y lo recuerda con gratitud, consciente de la huella imborrable que dejó en cada presentación y en cada canción compartida.
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