Durante el periodo de restricción establecido en el río Caquetá y sus principales afluentes, los pescadores de la región han expresado su preocupación por las consecuencias que esta medida tiene sobre su economía. La veda, que se extiende por dos meses, tiene como objetivo principal permitir la reproducción de las especies y garantizar la sostenibilidad de los recursos pesqueros en el tiempo.
Sin embargo, para quienes dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos, la limitación representa un desafío significativo. La suspensión temporal de la pesca reduce las oportunidades de sustento diario, afectando directamente a numerosas familias que viven de la labor artesanal en el río.
Wisner Hernández, presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales del Caquetá (APARCA), explicó que si bien comprenden la importancia ambiental de la medida, también es necesario tener en cuenta el impacto social que genera. Según indicó, muchos pescadores no cuentan con alternativas económicas durante este periodo, lo que agrava su situación.
Ante este panorama, los trabajadores del sector hacen un llamado a las autoridades para que se implementen estrategias de apoyo que permitan mitigar las afectaciones. Consideran fundamental encontrar un equilibrio entre la conservación de las especies y la estabilidad económica de las comunidades ribereñas que dependen de la pesca como medio de vida.




