Lázaro de Jesús Marroquín, el popular ‘Bejuco’, fue hallado sin vida a un costado de la vía.
El norte del Tolima se despertó con una noticia que ha causado un profundo dolor y una indignación que quema en el pecho de los habitantes de la zona. En la madrugada del pasado jueves 16 de abril, el cuerpo sin vida de Lázaro de Jesús Marroquín Mahecha, un hombre trabajador y ampliamente conocido en la región bajo el cariñoso apodo de ‘Bejuco’, fue encontrado a un costado de la carretera. El hallazgo se produjo exactamente en el kilómetro 87+700 de la transitada vía que comunica a Armero Guayabal con el municipio de Mariquita, un corredor que hoy es testigo de la cobardía de un conductor que prefirió hundir el acelerador antes que prestar auxilio.
Hechos
Según las primeras versiones entregadas por el comandante de la Policía, el mayor Diego Arévalo, el panorama en la escena del crimen era desolador. ‘Bejuco’, quien padecía de síndrome de Down, era un ejemplo de superación para todos; diariamente recorría este sector sobre su humilde bicicleta de carga o triciclo, vendiendo víveres y productos básicos para ganarse el sustento. Sin embargo, su jornada comenzó de forma violenta cuando un vehículo fantasma lo embistió con tal fuerza que lo lanzó varios metros fuera de la calzada. Sus sandalias quedaron tiradas sobre la berma y sus pertenencias terminaron esparcidas por todo el pavimento, mientras que su cuerpo inerte quedó oculto entre la maleza de la zona verde.
Búsqueda
Las autoridades de la Seccional de Tránsito y Transporte han iniciado una investigación exhaustiva para dar con el paradero del responsable. La escena sugiere un impacto de gran magnitud, y aunque se menciona que la víctima podría haber estado en estado de alicoramiento, nada justifica la huida del conductor. El triciclo de Lázaro fue encontrado abandonado a pocos metros, convertido en un montón de hierros retorcidos que simbolizan el final de una vida dedicada al trabajo honesto.
La inspección técnica del cadáver fue realizada por unidades de criminalística, quienes posteriormente ordenaron el traslado del cuerpo hacia el municipio de Lérida para los exámenes forenses. Mientras tanto, en las calles de Armero y Mariquita no se habla de otra cosa: la comunidad exige justicia y pide a cualquier testigo que aporte información sobre el vehículo implicado, el cual debe tener daños considerables en su parte frontal. “No pueden dejar que la muerte de un ser tan especial quede en la impunidad”, claman los vecinos que hoy lloran a su vendedor favorito.




