LO MATARON A BALA

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Esneider Mateus Perdomo perdió la vida tras ser baleado en plena vía.

El norte del Tolima vivió un día marcado por el miedo, la confusión y el dolor colectivo, luego de que una celebración tradicional terminara convertida en escenario de violencia letal. Lo que debía ser una despedida simbólica del año terminó abruptamente cuando se escucharon disparos en un sector concurrido, sembrando pánico entre familias, jóvenes y niños que participaban del festejo popular.

Según versiones preliminares, la víctima había estado minutos antes recorriendo las calles junto a otros habitantes, observando los muñecos y compartiendo la festividad. Nadie imaginó que, instantes después, un ataque armado rompería la tranquilidad y obligaría a suspender de inmediato cualquier actividad programada por las autoridades locales. Tras resultar herido, el hombre fue auxiliado por personas del sector mientras se alertaba a los organismos de emergencia. La situación generó escenas de angustia, gritos y confusión, mientras intentaban abrir paso para trasladarlo con urgencia al centro asistencial más cercano.

Pese a los esfuerzos del personal médico, las lesiones provocadas por el arma de fuego fueron irreversibles. La noticia del fallecimiento se propagó rápidamente por el municipio, provocando reacciones de tristeza, rabia y temor entre quienes aún permanecían en las calles. Ante la gravedad de lo ocurrido, la administración municipal tomó la decisión de cancelar el resto de las celebraciones de fin de año, buscando evitar nuevos incidentes y proteger a la comunidad. La medida fue recibida con resignación por algunos asistentes, aunque otros cuestionaron la falta de controles previos.

Durante la misma jornada, la Policía atendió riñas y confrontaciones en distintos puntos, varias de ellas con armas blancas, lo que obligó a reforzar patrullajes y presencia institucional. Estos hechos reforzaron la percepción de inseguridad y encendieron alarmas sobre el consumo de alcohol. Las autoridades judiciales iniciaron la recolección de pruebas, testimonios y registros para esclarecer lo sucedido, identificar a los responsables y establecer si existe relación entre los diferentes episodios violentos reportados esa noche. La comunidad, aún consternada, espera respuestas claras y acciones contundentes. 

Este crimen dejó una herida profunda en Fresno, donde muchos recuerdan la fecha como una de las más tristes para su historia reciente. Líderes comunitarios pidieron mayor presencia estatal, programas de prevención y espacios seguros que permitan recuperar la confianza ciudadana.


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