La noche de diciembre se convirtió en un nuevo episodio de violencia en Cartago. Las autoridades judiciales confirmaron la identidad de la víctima: Héctor Nelson Mosquera Osorio, de 43 años, cartagüeño con cédula tramitada en Ansermanuevo.
Mosquera Osorio se movilizaba en una camioneta por inmediaciones del barrio Mariscal Robledo, a la altura de la escuela Kennedy, cuando un sicario lo interceptó y le disparó en repetidas ocasiones. Los impactos fueron certeros, y el hombre falleció dentro del vehículo que conducía, sin posibilidad de reacción.
La mortandad y visceralidad de los atroces actos irrumpe con precisión quirúrgica, dejando una vida apagada y una comunidad marcada por el miedo. Como ha sido constante en la ciudad, no hay capturas por este nuevo crimen. Las autoridades aseguran que revisan las cámaras de vigilancia, pero la sensación de impunidad se mantiene intacta.
Cartago suma así otra víctima en un diciembre que debería ser de alegría y celebración. El mes ya registra una mujer y cuatro hombres asesinados, cifras que convierten la temporada en un espejo oscuro de la realidad. La sombra de la muerte se repite, la justicia se diluye, y la comunidad observa cómo la violencia se convierte en rutina. La exigencia es clara: verdad, justicia y presencia real en las calles.



