Según el trabajador, en horas de la madrugada habitantes de calle y consumidores, valiéndose de artimañas lograron abrir un hueco en una de las rejas por donde podían ingresar y ‘hacer de las suyas’ en el interior, en el que destrozaron parte de la estructura para llevarse lo que encontraran a su paso. El cableado fue destruido para sacarle el cobre y es por ello que la misma comunidad se encarga de llamar a las autoridades, quienes llegan y los sacan de este lugar, pero como no tiene vigilancia permanente, cuando los uniformados dan la vuelta en la esquina, ingresan nuevamente.
El descaro
Ramírez contó que el último intento de hurto que realizaron los vándalos, fue de un trasformador de corriente, que por su gran volumen y peso tuvieron que ser trasladado en una carreta. Los desconocidos corrieron con tan mala suerte que el vehículo que utilizaron no les aguantó, pues cuando intentaron mover el pesado elemento se les desbarató. En esa ocasión llegaron las patrullas del cuadrante e impidieron que los delincuentes se salieran con la suya, y nuevamente el lugar por donde entraban fue sellado.



