El cierre sorpresivo de la IPS Gesencro en Palmira dejó sin atención a cerca de 5.000 pacientes crónicos, en su mayoría afiliados a Emssanar, y destapó una nueva alerta sobre la crisis del sistema de salud en el Valle del Cauca. La suspensión de servicios obligó a miles de usuarios a buscar atención en otros prestadores, enfrentando dificultades para trasladar historias clínicas, reprogramar citas y asegurar la entrega de medicamentos.
La institución atendía principalmente a personas con enfermedades de alta prevalencia como diabetes, hipertensión, enfermedad renal crónica y patologías pulmonares. El impacto humano es evidente: pacientes vulnerables quedaron en la incertidumbre y trabajadores de la entidad perdieron su empleo.
Alexander Gutiérrez Pineda, subsecretario de Salud Pública del Valle, señaló que este hecho refleja la fragilidad financiera del sistema y la urgencia de medidas estructurales. “No se trata de un problema aislado, sino de una falla nacional que golpea directamente a las comunidades”, afirmó.
Un análisis reciente de la Secretaría de Salud reveló que la crisis administrativa de algunas EPS, como Nueva EPS, se asocia con un incremento en la mortalidad de sus afiliados. Mientras el promedio departamental aumentó 9,6%, esta entidad alcanzó 14,1%, una diferencia que evidencia el riesgo de muertes evitables.
El caso Gesencro se convierte en símbolo de un sistema que, bajo presión financiera, expone a los más frágiles




