En el marco de la Semana Santa, Santander de Quilichao vivió una de las jornadas más conmovedoras de sus celebraciones religiosas: la Procesión Infantil, un evento que reunió a decenas de niños y niñas provenientes de diferentes barrios, colegios y comunidades, quienes con profunda devoción salieron a las calles vestidos con túnicas, albas, mantos y coronas, representando personajes bíblicos y figuras religiosas.
La actividad, coordinada por las parroquias locales con el apoyo de padres de familia, docentes y líderes comunitarios, tuvo como punto de partida la Iglesia, desde donde inició el recorrido que incluyó cantos, letanías y estaciones de oración especialmente adaptadas para los más pequeños. Durante el trayecto, se pudo apreciar la seriedad y recogimiento de los niños, quienes, a pesar de su corta edad, asumieron con respeto y entrega su papel en esta manifestación de fe colectiva.
“Nos llena el corazón ver a nuestros hijos participando con tanto amor. Esto es más que una tradición: es una semilla de espiritualidad que florecerá en su vida”, expresó María Fernanda Gómez, madre de uno de los niños participantes. Los aplausos y sonrisas de los asistentes no se hicieron esperar. Las familias, reunidas en los andenes, saludaban con orgullo a sus pequeños, mientras otros registraban el momento con fotografías y videos. Más allá del acto religioso, la procesión se convirtió en un encuentro comunitario cargado de ternura y esperanza. “Ver a mi hija vestida de ángel y rezando con tanta devoción me emocionó hasta las lágrimas. Esta es una enseñanza que no se aprende en libros, sino en el ejemplo y la vivencia”, dijo conmovido Jorge Andrés Muñoz, padre de familia.
Los organizadores resaltaron el papel activo de los niños y niñas, así como el compromiso de los padres. “Ellos no solo vinieron a observar, vinieron a ser protagonistas de su fe. El mensaje es claro: la tradición vive y se fortalece cuando la sembramos desde la infancia”, afirmó una participante del evento.




