La violencia política vuelve a encender los reflectores en el panorama nacional. La representante electa a la Cámara por Bogotá, Laura Daniela Beltrán, ampliamente reconocida en redes sociales y el ámbito público como ‘Lalis’, denunció haber recibido una llamada telefónica en la que un desconocido proferió una directa e intimidante amenaza de muerte en su contra.
El hecho fue dado a conocer formalmente a través de un comunicado oficial emitido por su equipo de trabajo, en el que se confirmó que la congresista ya interpuso la respectiva denuncia penal ante la Fiscalía General de la Nación. Beltrán solicitó al ente investigador celeridad en las pesquisas para determinar la procedencia de la llamada e identificar a los autores materiales e intelectuales del hostigamiento.
De acuerdo con el documento presentado a la opinión pública, esta no sería la primera vez que la lideresa política enfrenta agresiones de este tipo. El equipo de trabajo de la representante enfatizó que las amedrentaciones han sido reiteradas, poniendo en riesgo constante su vida, su integridad física y la de sus colaboradores más cercanos.
Ante esta situación, la congresista y su colectividad rechazaron tajantemente cualquier manifestación de intolerancia y pidieron medidas concretas:
- Desescalar el lenguaje: Exigieron reducir de manera urgente los discursos de odio en la arena pública y frenar los señalamientos que promueven la estigmatización hacia sectores con posturas ideológicas opuestas.
- Garantías democráticas: Solicitaron a las autoridades competentes y a la Unidad Nacional de Protección (UNP) reforzar los esquemas de seguridad para garantizar un ejercicio político libre de coacciones.
Un punto central de la denuncia pública gira en torno a la preocupación expresada por la congresista frente a pronunciamientos atribuidos a sectores de la oposición. Específicamente, el equipo de Beltrán cuestionó declaraciones vinculadas a dirigentes de la campaña del abogado y figura política Abelardo de la Espriella, quienes, según el comunicado, habrían manifestado en diversos escenarios que las personas con pensamiento afín al Gobierno o divergente deberían «esconderse» tras los compromisos electorales del 21 de junio.
Para la representante electa, este tipo de narrativas enrarecen el clima político nacional, promueven un ambiente hostil e incitan a la violencia. “La democracia no puede verse reducida a la violencia ni a las amenazas”, puntualiza el texto, recordando que la confrontación de ideas debe darse siempre en el marco del respeto y la legalidad.
La investigación queda ahora en manos de las autoridades judiciales, quienes deberán determinar el origen de las intimidaciones y establecer si existe alguna vinculación entre las llamadas amenazantes y el ambiente de polarización política que atraviesa el país.




